Como mujeres, lideramos equipos, gestionamos crisis, balanceamos agendas imposibles y mantenemos una presencia digital impecable. Sin embargo, al cerrar el portátil, a menudo aparece un silencio que ningún “like” puede llenar.
Hay una necesidad que emerge desde muy dentro. Nuestra sabiduría femenina nos revela que el vacío se llena con una mirada cómplice, un gesto o una palabra empática.
Movidas por esta necesidad del abrazo colectivo, regresamos con fuerza y determinación a una ancestral costumbre: el círculo de mujeres.
El retorno a lo esencial en un mundo hiperconectado
Sin duda desde que existe el ser humano, las mujeres se han reunido para compartir saberes, sostener duelos y celebrar la vida. Ya sea de manera formal, en los lavaderos de los ríos y fuentes, o los círculos de costura, estos espacios siempre han sido nodos de inteligencia colectiva y resiliencia emocional.
Hoy, en un entorno laboral y social que prioriza la inmediatez y el rendimiento lineal, la proliferación de estos círculos responde a una necesidad biológica y psicológica donde la expresión libre de la vulnerabilidad, compartir los talentos y dones, y la inteligencia colectiva genera unión y empoderamiento femenino.
Como mentora en liderazgo, observo una tendencia clara: las mujeres que buscan espacios de apoyo y enriquecimiento mutuo desarrollan una mayor Inteligencia Emocional. En mi libro, Una Vida Inteligente, explico que la gestión de nuestras emociones no ocurre en el aislamiento, sino en el espejo del otro. Necesitamos el contraste, el eco y la validación de nuestra comunidad para entender nuestra propia narrativa interna.
El Círculo es un laboratorio comunicacional
El circulo de mujeres concentra, centraliza y potencia las capacidades de comunicación.
He participado en todo tipo de grupos, e incluso he creado algunos en torno a mi libro.
Las bases son muy sencillas, y el fundamento que las sostiene muy elemental: el respeto.
En un círculo, se practican las habilidades de comunicación más escasas en la empresa actual:
- La Escucha interna: Oír no solo las palabras, sino el contexto y la emoción detrás de ellas.
- La Comunicación No Violenta: Expresar necesidades asertivamente sin ponerse a la defensiva y sin agresión, algo vital para la resolución y prevención de conflictos.
- La Presencia Plena: En un mundo multitarea, dedicarle el 100% de la atención a quien habla y a lo que se dice es un profundo compromiso adquirido con una misma.
Cuando entreno a directivas y emprendedoras en estas áreas, a menudo descubrimos que el «techo de cristal» al que se sigue enfrentando la mujer tanto en la vida privada como profesional, no solo es externo. Está construido con las dudas y los temores que no nos atrevemos a verbalizar. El círculo permite romper ese cristal en un entorno seguro antes de salir al mundo exterior a liderar el cambio.
El poder transformador del círculo de mujeres
Honrar a la mujer hoy no significa felicitarla por su capacidad de «aguantar todo». Honrar a la mujer significa validar su necesidad de pausa, de red y de autocuidado consciente.
El poder que surge cuando las mujeres se juntan en círculo es transformador, ancestral y sanador.
Si sientes que estás liderando desde el agotamiento, quizás es momento de buscar tu círculo. De recordar que la autonomía no es autosuficiencia extrema, sino la capacidad de elegir con quién recorres el camino.
Cuando una mujer se atreve a sentarse en círculo, a escuchar y ser escuchada, no solo cambia ella. Cambia la forma en que el mundo se comunica.
CONTACTOS – CIRCULOS DE EMPRESARIAS Y EMPRENDEDORAS
https://circuloempresarias.net/
https://www.pcma.org/lanzamos-circulo-de-mujeres-pcma-formacion-liderazgo-femenino-latam/
https://fundacionmujeres.es/agenda/presentacion-circulo-de-empresarias/
Susana Cabrero




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