Lo comentaba el otro día con unos estudiantes de mi residencia.
Un cambio de año, un nuevo calendario recién estrenado, nos trae la oportunidad, tras haber hecho balance, de dar un nuevo impulso. Incluso de “reiniciarnos”, de “resetearnos”, de plantearnos metas y sueños que nos ayuden a avanzar hacia nuestra mejor versión.
Siempre digo –aunque no recuerde al autor- que hay que usar el pasado como un trampolín, y no como un sofá.
En ese sentido, en este enero de 2025, quiero invitarte a que miremos hacia adelante y hacia arriba: que alcemos la mirada hacia un horizonte lleno de posibilidades de cara a intentar cumplir aquello que nos propongamos.
La experiencia te dirá que hacer una lista de propósitos puede ser condición necesaria, pero no suficiente. Muchas veces nos quedamos en el entusiasmo inicial y, al poco, dejamos de lado nuestras metas.
La clave para que ello no ocurra está en enfocarnos en cómo cumplir nuestros propósitos, no sólo en definirlos.
Este año, me gustaría invitarte a concretar objetivos que den sentido a tu vida (vivir es mucho más que quemar las hojas del calendario) y que puedas cumplir con constancia y motivación. Señala Zig Ziglar: “La gente suele decir que la motivación no dura mucho. Bueno, tampoco lo hace el baño. Es por eso que se recomienda a diario”.
¿Qué significa tener un propósito?
Un propósito va más allá de un simple deseo. Es una meta que nos mueve desde el interior y nos impulsa a mejorar nuestra vida, nuestras relaciones y nuestro entorno. Para que ese propósito no sea un mero desiderátum, y sea alcanzable, necesita ser claro y estar bien definido. Aquí es donde entra en juego el conocido como método SMART, que aplico cuando hago acompañamiento a personas,matrimonios o familias.
Objetivos SMART: el secreto del éxito
SMART es un acrónimo que nos ayuda a acercarnos anuestras metas de manera efectiva:
- S (Specific): Específico. Define qué quieres lograr con claridad. Por ejemplo, en lugar de decir “quiero leer más”, especifica “quiero leer un libro cada mes”.
- M (Measurable): Medible. Establece cómo sabrás que estás avanzando. Si tu propósito es ahorrar, determina una cantidad concreta, como “ahorrar 100 euros al mes”.
- A (Achievable): Alcanzable. Asegúrate de que tu objetivo sea realista. No se trata de conformarse con poco, sino de evitar metas imposibles que sólo te generen frustración.
- R (Relevant): Relevante. Pregúntate si ese propósito es realmente importante para ti y está alineado con tus valores. Esto te dará la motivación necesaria para seguir adelante.
- T (Time-bound): Acotado en el tiempo. Ponle un plazo a tu objetivo. Por ejemplo, “quiero correr 10 kilómetros en enero”.
Al aplicar este método, pasamos de ideas vagas a planes concretos, lo que aumenta significativamente nuestras posibilidades de éxito.
Pequeños pasos, grandes logros
Cumplir propósitos no facilita la perfección (imposible en esta tierra), pero sí el progreso. Dividir nuestras metas en pasos pequeños y manejables nos ayuda a avanzar sin sentirnos abrumados. Por ejemplo, si tu meta es adoptar una vida más saludable, puedes empezar incorporando una caminata diaria de 20 minutos, luego mejorar tus elecciones alimenticias y, más adelante, añadir una rutina de ejercicio semanal (por favor, que no lea esto mi mujer, que se me acaba la chistorra y hasta el chocolate).
Ahora, en serio. Te animo a que te plantees objetivos SMART (tras plantearte tu propósito vital, si es que aún no lo has hecho). También a que, tras ello, celebres cada logro, por pequeño que sea. Reconocer el esfuerzo te dará mas ánimo para continuar. Y no temas ajustar tus metas si es necesario. La vida puede sorprendernos con imprevistos, y ser flexible es parte del camino hacia esa vida lograda que tú y yo buscamos. Siempre es mejor 100 que 10, pero siempre, también, es mejor 10 que 0. Y en cero es fácil estar…
El poder de reflexionar y evaluar
Es clave revisar nuestros avances periódicamente. Dedica tiempo cada mes, cada semana, cada… para evaluar cómo te estás acercando a tus propósitos. Pregúntate: ¿Qué está funcionando? ¿Qué podría mejorar? Esto no sólo te ayudará a mantenerte enfocado, sino que te permitirá aprender de la experiencia y seguir avanzando. Lo que no se evalúa, se devalúa…
Un mensaje para empezar el año
Como te decía (aunque no hiciera falta) 2025 está aquí, lleno de páginas en blanco listas para ser escritas con tus logros, aprendizajes y otras novedades que, quizás, no vislumbramos (Virgencita, que me quede como estoy). No importa cuántas veces hayas intentado cumplir tus propósitos en el pasado; hoy tienes una nueva oportunidad.
La clave no está en ser perfecto –imposible-, sino en dar lo mejor de ti, en ser constante y en celebrar cada paso del camino. Haz de este año un tiempo de crecimiento personal y profesional que te ayude a centrarte en lo que realmente importa para ti. Ya sabes que los grandes cambios empiezan con pequeñas decisiones.
Espero que 2025 sea un año lleno de metas cumplidas, de sueños alcanzados, de mejora de nuestra sociedad (que no hace falta que te subraye que está malita). ¿Cómo hacer que reencuentre sus raíces?
Empieza por ti. Y empieza hoy. El mejor momento para dar el primer paso es ahora. Y, a propósito, ¡Feliz 2025!





¿Qué te pareció este artículo? Deja tu opinión: