fbpx
No Result
View All Result
Newsletter
Woman Essentia
  • Punto de Vista
    • Woman Essentia
    • Opinamos
    • Actualidad
    • Encuestas
  • Personas
    • Protagonistas
    • Familia y Educación
    • Hicieron Historia
    • Jóvenes
    • Trabajando en Primera Persona
  • Del presente al futuro
    • Ética
    • Aprendemos
    • Mundo económico
    • Transformación Digital
    • Tecnología, Ciencia y Tecnología
  • Arte y Cultura
    • Arte
    • Cine y Series
    • Libros
    • Relatos y Cuentos
    • Excelencia Literaria
    • Un poco de Historia
  • En Armonía
    • En armonía
    • Salud y Belleza
    • Moda
    • Viajar
    • Deportes
    • Cocina
  • Un mundo mejor
  • Para Escuchar
  • Alzad la Mirada
  • Punto de Vista
    • Woman Essentia
    • Opinamos
    • Actualidad
    • Encuestas
  • Personas
    • Protagonistas
    • Familia y Educación
    • Hicieron Historia
    • Jóvenes
    • Trabajando en Primera Persona
  • Del presente al futuro
    • Ética
    • Aprendemos
    • Mundo económico
    • Transformación Digital
    • Tecnología, Ciencia y Tecnología
  • Arte y Cultura
    • Arte
    • Cine y Series
    • Libros
    • Relatos y Cuentos
    • Excelencia Literaria
    • Un poco de Historia
  • En Armonía
    • En armonía
    • Salud y Belleza
    • Moda
    • Viajar
    • Deportes
    • Cocina
  • Un mundo mejor
  • Para Escuchar
  • Alzad la Mirada
No Result
View All Result
Woman Essentia

Las ovejas y el reloj digital

www.womanessentia.com

Miguel Aranguren por Miguel Aranguren
29 septiembre, 2026
en Opinamos
0
0
Home Punto de vista Opinamos
Compártelo en FacebookTuitéaloComparte en LinkedInCompartir en PinterestCompartir por WhatsappEnviar por mail

Que nadie sospeche que con este discurso pretendo vender relojes digitales. En el fondo, se trata de una excusa para unir el control y la vigilancia digital con el último informe PISA, ya saben, esa evaluación del rendimiento de los alumnos de quince años, en unos noventa países repartidos por todos los continentes, acerca de saberes matemáticos y científicos, así como su capacidad lectora.

De regalo de cumpleaños pedí un reloj digital. La razón era doble: cada vez veo peor, así que necesito una pantalla que me ofrezca unos números bien visibles y luminosos; además, arrastro una dislexia no diagnosticada (o diagnosticada por mí a través de una suma casi infinita de lo que mis hijos han dado en llamar “migueladas”, algo que a ellos les hace mucha gracia, a mi mujer menos y que a mí me causa –¡tantas veces!– situaciones embarazosas). Dicha dislexia justifica la otra mitad porque son muchas las veces que me he equivocado al interpretar las agujas de la hora y el minutero, y también la caja minúscula donde aparece la fecha, en buena medida por no actualizarla el día que toca (28, 29 en los bisiestos, 30 o 31). Y, claro, vivir inconscientemente con una hora de adelanto o de retraso, con un día de más o de menos, provoca “migueladas” a cascoporro.

El reloj, como si fuera un anuncio de Broadway, prende su pantalla mudable en un tutifruti de colores y dibujos cada vez que muevo el brazo con cierto ímpetu. Y me ofrece cambiar la temática de la esfera según mis compromisos sociales (hay una muy elegante, con números romanos sobre un fondo plano de color barquillo, que uso en fiestas y bodas, aprovechando que no necesito consultar la hora).

Este tipo de aparatos también brinda una infinidad de servicios más o menos importantes: la información del tiempo, de las fases lunares, del huso horario de cualquier localidad del mundo, así como una agenda que me canta aniversarios, un despertador, una linterna de colores intercambiables e inverosímiles conexiones con el teléfono: me he cruzado con gente que cuchichea con el reloj pegado a los labios, como los agentes de la T.I.A. Pero el motivo más esgrimido para la demanda de estos minuteros son sus servicios de control y vigilancia.

las ovejas y el reloj digital

Como mi propósito al abrochármelo a la muñeca izquierda se resume en consultar la hora, para explicar las funciones del dispositivo me veo obligado a presionar la corona a la par que redacto este párrafo. En efecto, aprieto el botón redondo y entonces la esfera se convierte en una manifestación de pompas, cada cual con un símbolo y un breve título explicativo. Es ahí donde se esconde esa vigilancia (lo que no tiene por qué ser negativo, ni mucho menos). Les cuento: hay una función ECG para registrar los ritmos del corazón; un mapa en movimiento que me indica dónde estoy y que puede dirigirme al destino que escoja; un servicio de detección de la flexibilidad de las arterias; un medidor del “bienestar emocional”; otro de la frecuencia cardiaca; uno más para el porcentaje de saturación de oxígeno; y otro para señalar la temperatura de la piel; y para valorar la calidad del sueño; y para resumir el estado de salud; y para ganar “tréboles” de bienestar corporal; y para respirar de distintas maneras; y para animarte a correr, a jugar al golf, a registrar numéricamente distintos ejercicios de gimnasia…

Las burbujas siguen emergiendo por la negrura del cristal: una de ellas me permite localizar mi teléfono (a esta función le voy a sacar virutas), otra me dice que es un barómetro –no sé para qué se utiliza–; hay una brújula y una calculadora, un temporizador para los huevos pasados por agua, un cronómetro y un archivo de música (con lo que pesaban los radiocasetes…). Por faltarle, apunto un servicio de peluquería. En resumen: uno puede dedicar todo el día a abrir y cerrar pompas para conocer al milímetro todos aquellos datos que hasta ayer no nos importaban.

Para que nos hagamos una idea, de cien alumnos, unos treinta apenas alcanzan los conocimientos mínimos en asignaturas científicas y cuatro, ¡solo cuatro!, merecen la categoría de muchachos brillantes.

Que nadie sospeche que con este discurso pretendo vender relojes digitales. En el fondo, se trata de una excusa para unir el control y la vigilancia digital con el último informe PISA, ya saben, esa evaluación del rendimiento de los alumnos de quince años, en unos noventa países repartidos por todos los continentes, acerca de saberes matemáticos y científicos, así como su capacidad lectora. Los resultados de España son desastrosos, con todas y cada una de las letras de dicho adjetivo, un motivo de vergüenza patria que, de todos modos, a nadie extraña. Nuestros adolescentes, aceptando que PISA puntúa según un muestreo, caminan hacia la edad adulta con unos mimbres que no les van a servir ni para tejer el asiento de una mala banqueta. Para que nos hagamos una idea, de cien alumnos, unos treinta apenas alcanzan los conocimientos mínimos en asignaturas científicas y cuatro, ¡solo cuatro!, merecen la categoría de muchachos brillantes.

La comprensión lectora merece un comentario aparte: de los cien alumnos recién mentados, solo dos, ¡dos!, son capaces de leer y entender un texto que supere las cuatrocientas palabras (el grueso de este artículo comprende unas mil palabras).

Los padres les hemos cerrado los grilletes de una cadena que les retuerce el cuello para que no levanten la mirada de las pantallas . De este modo, no pueden contemplar el mundo que los rodea y, por supuesto, no pueden pensar, juzgar, penetrar ni discernir lo que les conviene. Son ovejas de un inmenso rebaño.

Todo esto pudiera parecer una anécdota que se borra con la corriente rabiosa de las noticias del día siguiente. Sin embargo, tiene una gravedad de primer orden que a todos nos concierne y responsabiliza. Si el relevo de una sociedad no sabe y, aún peor, no tiene interés por saber porque le faltan las capacidades básicas que se necesitan para enfrentarse a la realidad, estaremos esclavizados al devenir de los acontecimientos y al capricho malintencionado de quienes los fabrican, ordenan e impulsan. ¿Y el dichoso reloj? Pues el reloj, que muchos de ellos portan en la muñeca, es un dispositivo más que los abduce y los lleva a concentrar su atención en burbujas con información innecesaria. Los padres les hemos cerrado los grilletes de una cadena que les retuerce el cuello para que no levanten la mirada de las pantallas (uno de cada cuatro chavales, según revelan los alumnos encuestados, se distrae con los malditos aparatos durante las horas de clase). De este modo, no pueden contemplar el mundo que los rodea y, por supuesto, no pueden pensar, juzgar, penetrar ni discernir lo que les conviene. Son ovejas de un inmenso rebaño, pastueñas, mudas, ineptas, obedientes, carne fácil para los lobos que ahora ponen en sus manos escolares e inocentes la mentira de la IA.


Miguel Aranguren

¿Te gustaría recibir notificaciones sobre este artículo de nuestra revista?

Eliminar suscripción
Artículo anterior

Descubrir el eclipse del sentido común

Artículo siguiente

Desconectar para conectar con lo humano

Miguel Aranguren

Miguel Aranguren

Miguel Aranguren (1970), es uno de los novelistas contemporáneos que ha publicado a más temprana edad (su primer libro apareció en la editorial Espasa cuando acababa de cumplir 19 años) y uno de los articulistas más incipientes del periodismo español, firmando su primer artículo en El Mundo a los veintitrés.

Relacionados Entradas

Opinamos

Descubrir el eclipse del sentido común

El eclipse del sentido común no es únicamente un problema de información, de tecnología, de educación o de política. Puede...

por Tomasa Calvo
28 septiembre, 2026
15
La vuelta de las vacaciones
Opinamos

La vuelta de las vacaciones no es empezar de cero

Después de las vacaciones, de las que muchos hemos podido disfrutar —entre ellos, la mayoría de los estudiantes— y durante...

por Tomasa Calvo
1 septiembre, 2026
67
Opinamos

El día en que volvamos a mirar juntos a lo alto

Hoy, cuando peino muchas canas, pienso que un eclipse es un fenómeno astronómico, pero puede convertirse perfectamente en una extraordinaria...

por José Iribas
2 agosto, 2026
62
Artículo siguiente

Desconectar para conectar con lo humano

¿Qué te pareció este artículo? Deja tu opinión:

Suscríbete a nuestra Newsletter

Facebook Twitter LinkedIn Pinterest Instagram YouTube RSS

Woman Essentia

  • Quiénes somos
  • Contacto
  • Colabora con nosotros
  • Publicidad
  • Politica de Privacidad
  • Política de Cookies

Blogs Essentia

  • Tu look habla
  • El blog de Miguel Aranguren
  • Mis ideas cotidianas
  • Empezando desde SEO
  • El blog de Lourdes Ojeda

¿Sobre qué quieres leer?

  • Actualidad
  • Alzad la Mirada
  • Aprendemos
  • Arte
  • Arte y Cultura
  • Cine y Series
  • Cocina
  • Del presente al futuro
  • Deportes
  • En Armonía
  • Encuestas
  • Escuchando
  • Ética
  • Excelencia Literaria
  • Familia y Educación
  • Hicieron Historia
  • Jóvenes
  • Libros
  • Moda
  • Mundo económico
  • Naturaleza, Ciencia y Tecnología
  • Opinamos
  • Personas
  • Protagonistas
  • Punto de vista
  • Relatos y Cuentos
  • Salud y Belleza
  • Trabajando en Primera Persona
  • Transformación Digital
  • Un mundo mejor
  • Un poco de Historia
  • Viajar
  • Woman Essentia

Contenidos

  • Personas
  • Del presente al futuro
  • Arte y Cultura
  • Salud y Belleza
  • Solidarias

Newsletter

© 2019 WomanEssentia

No Result
View All Result
  • PUNTO DE VISTA
    • Woman Essentia
    • Opinamos
    • Actualidad
    • Encuestas
  • PERSONAS
    • Protagonistas
    • Familia y Educación
    • Hicieron Historia
    • Jóvenes
    • Trabajando en Primera Persona
  • DEL PRESENTE AL FUTURO
    • Ética
    • Aprendemos
    • Mundo económico
    • Transformación Digital
    • Naturaleza, Ciencia y Tecnología
  • ARTE Y CULTURA
    • Arte
    • Cine y Series
    • Libros
    • Relatos y Cuentos
    • Excelencia Literaria
    • Un poco de Historia
  • EN ARMONÍA
    • En Armonía
    • Salud y Belleza
    • Moda
    • Viajar
    • Deportes
    • Cocina
  • UN MUNDO MEJOR
  • PARA ESCUCHAR

© 2019 WomanEssentia

Welcome Back!

Sign In with Facebook
OR

Login to your account below

¿Has olvidado la contraseña?

Retrieve your password

Please enter your username or email address to reset your password.

Log In
Suscribete

Ediciones Essentia SL gestiona esta página web y utiliza cookies y tecnologías similares (en adelante "Cookies"). Algunas Cookies son necesarias para hacer accesible esta página. Otras Cookies nos permiten analizar y medir las audiencias y el tráfico de la página web. Las Cookies también son utilizadas para mostrar publicidad que es más relevante para sus intereses ("Cookies Publicitarias basadas en intereses"), tanto por nosotros como por anunciantes y otros socios. Puede pulsar en el enlace "Panel de Cookies" más abajo para revisar el tipo de Cookies que usamos tanto nosotros como terceros que pueden instalar Cookies publicitarias basadas en intereses en esta página. Puede ajustar sus preferencias de Cookies en cualquier momento utilizando el Panel de Cookies. Para continuar en la página web sin Cookies Publicitarias basadas en intereses, pulse en el botón "X" en la esquina superior de este mensaje. Para aceptar el uso de Cookies Publicitarias basadas en intereses en esta página web pulse "Acepto" más abajo. Política de Cookies.