Ayer fue asesinado Charlie Kirk, un joven de esos que transmiten esperanza porque vivía con valores firmes; la defensa de la vida era uno de los más importantes. Tenía formación, sabía argumentar, hablaba con coherencia y actuaba con valentía. Y es que, hoy en día, defender la vida exige un coraje inmenso. La prueba más dura de ello es el destino que le ha tocado sufrir.
Es verdad que en EEUU parece estar un poco locos, y en seguida echan mano de las pistolas: no me gusta lo que dices, te mato. ¡Qué terrible suena eso!
Según el gobernador de Utah es un asesinato político, y no deja duda de que fue muy directo y sin error. Una asesinato a la libertad de expresión, a la libertad de ideas, a la libertad de religión, a la defensa de la vida, de la verdad y los valores.
Charlie Kirk era un buen orador y sabía argumentar, algo de lo que carece mucha gente: argumentos.
Los medios le llama “el líder conservador”, curioso que le califiquen así, en España el titular sería el de la muerte de un líder de la ultraderecha. Sin duda, hoy día, ser conservador es ser disruptivo, es ir contra corriente, aunque simplemente se defiendan cosas de toda la vida. No como antiguas, sino las que hacen posible la permanencia del ser humano, como su desenmascaramiento de la ideología woke en su famoso cuestionamiento de ¿qué es una mujer?, que puso de manifiesto la ridiculez de este pensamiento que no sabe definir nada. El que haya dirigido este asesinato, tiene mucho miedo porque tiene mucho que perder.
Una de las frases estrellas de Charlie Kirk era algo así como, “ si no estás de acuerdo con lo que digo, ¡hablemos!”
Pero la gente no sabe hablar, y menos dialogar con respeto a lo que el otro dice o argumenta. Cuando no se tiene argumentos y no se sabe dialogar, cuando no hay nada que sustente las ideas u opiniones, es muy fácil la descalificación al otro que piensa distinto y caer rápidamente en la ofensa rápida como si el otro atacara, cuando simplemente está exponiendo sus ideas y en muchos casos, realidades. Pero esto es lo que trae años de incultura cubierta con adoctrinamiento ideológico.
Cuando no se tiene argumentos y no se sabe dialogar, cuando no hay nada que sustente las ideas u opiniones, es muy fácil la descalificación al otro que piensa distinto y caer rápidamente en la ofensa rápida como si el otro atacara.
Cómo nos recuerda Roger Scruton, “las conversaciones se producen entre seres que son racionales y que hablan libremente” [1], en la antigüedad el arte de la retórica y la conversación se enseñaba desde pequeños y era signo de educación. En el mundo contemporáneo, sin embargo, esta forma de educar ha desaparecido. Al idealizar lo relativo y despreciar los hechos, se ensalzan las opiniones, pero frente a opiniones sin fundamento ni criterio, se emboban con simples frases hechas sin contenido, y el argumento, por muy sólido que sea no se tiene en consideración cuestionando la libertad del que propone diálogo para expresarla e intentar hacer pensar a los demás.
Una acción conservadora es la que no quiere manipular la naturaleza humana o moldearla según las ideas de moda. Esto es lo que defendía Kirk. Volviendo a Scruton, “el conservadurismo intenta entender cómo funcionan las sociedades y construir el espacio requerido para que funcionen con éxito. Su punto de partida es la psicología profunda de la persona humana” [2].
“Somos criaturas constructoras de hogar, que cooperan en busca de valores intrínsecos, y lo que nos importa son los fines, no los medios, de nuestra existencia. [3]– Roger Scruton

Charlie Kirk tenía 33 años, estaba casado, y era padre de dos niños pequeños, presumía de que Jesús le había salvado y no escondía su mensaje, se lo creía, y por eso no tenía complejos en airear a los cuatro vientos sus creencias. El pasado domingo 7 de septiembre, en X, Charlie Kirk escribió un escueto tuit donde proclamaba: «Jesús derrotó a la muerte para que tú puedas vivir«.
Otra de sus batallas era la denuncia de la corrupción en las universidades, y no le faltaba razón, han dejado de ser un lugar de conocimiento para, sometidas a las ideologías, convertirse en un lugar de adoctrinamiento. Él las recorría para ayudar a los jóvenes a pensar. Con una sonrisa les invitaba al debate y al diálogo, hablaba con sentido común, coherencia y afabilidad.
Su imagen, sus palabras y su argumentación parecían ser una piedra en el zapato para los que quieren manejarnos. Esperemos que no quede en el olvido su trabajo y su vida y sirva para un renacer en los jóvenes, sin duda más abiertos y con menos prejuicios que los mayores, para volver a llamar a las cosas por su nombre y buscar el verdadero camino del ser humano que nos lleve a intentar hacer las cosas bien, en lugar de hacerlas mal a sabiendas.
Desde aquí nuestro homenaje a un joven que luchó por ser coherente, defender los valores universales, e intentar un mundo mejor que dejar a sus hijos.
Los sentimos mucho por su familia y …por el mundo.
“La conservación trata de la belleza; pero también, por esa misma razón, de la historia y su significado.» – Roger Scruton
[1] Scruton, R., Cómo ser conservador, Homo Lengens, 2023, 221
[2] Scruton, R. op. cit, 221
[3] Ibid, 222




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