El reto ahora es reconstruir, pero no solo los edificios sino a las personas, a las familias, y eso si que llevará más tiempo. Debemos sacar la moraleja de lo ocurrido y ayudarnos, porque ellos ya han hecho bastante por nosotros. Nos ha dado su ejemplo. Recibámoslo con dignidad y agradecimiento.
Los movimientos sísmicos ocurridos en Venezuela han dejado muchas muertes y muchas más que todavía no se conocen, aunque se sospechan, pero dentro de ese horror hay testimonios importantes que demuestran la grandeza del ser humano.
Dostoyevski decía que el hombre es capaz de lo mejor y de lo peor, pero es precisamente en los momentos más difíciles y complicados cuando sale lo mejor y es necesario alabarlo para que seamos capaces de reconocerlo cuando lo veamos, de otra forma nos haremos insensibles.
Es exceso de sentimentalismo hace que todo tenga el mismo nivel de sensiblería y no es así. Hay situaciones importantes, hay personas excepcionales y hay momentos en que sale toda la grandeza de lo que es capaz el ser humano.
Gracias a “las redes” podemos ver lo que ha ido pasando y descubrir como los sobrevivientes primero, y después la ayuda humanitaria, sacaban a personas de los escombros. Las redes esta vez si han hecho un gran testimonio de red tejida, porque, han ido expandiendo las necesidades y nos han mostrado grandes hazañas.
El amor, la fuerza más grande
Incluso después de varios días siguen sacando gente con vida, logros que se celebran con enorme alegría, aunque no podemos dejar de acordarnos de todos los que no han podido sobrevivir a esta terrible catástrofe. Son muchos los descubrimientos de cuerpo de madres cubriendo a sus hijos para protegerlos en su regazo, haciendo de escudos humanos para salvarlos del peso de las paredes de los edificios al amor de sus vidas, como protegidos estaban en su vientre, porque el verdadero amor de una madre no tiene límites, no calcula. Por ello no se entiende que haya tantas situaciones hoy día en las que esto no se cumpla, porque una madre da la vida por su hijo. También hay padres buscando desesperadamente a sus hijos y sus familias, como el padre de cuatro hijos que les buscaba desesperadamente. Pero hay muchos bebés que nos han dado un gran ejemplo de lucha por la vida, que nos conmueven y nos animan a lo que haga falta. Si esas pequeñas personitas luchan, ¿cómo no vamos a luchar el resto?
Cada cara, cada vida, cada alma que sale de los escombros es un soplo de esperanza, una celebración de la vida.
Personas cavando día y noche, con las manos, dejándose las uñas, sin pensar en que lo hagan otros o esperar refuerzos, poniendo su vida en riesgo para salvar a cualquier persona que todavía respire.
Los testimonios que inspiran y dicen la verdad
Dicen que en los momentos más difíciles es cuando se dice la verdad, en esos momentos que no se mide lo que se dice ni da tiempo a inventarlo o buscar las palabras. Hay testimonios como el del joven venezolano que ha estado cinco días entre los escombros, sin comer y sin luz, sin agua, pero acompañado de Dios. O el de una niña que tiene muy muy claro que Dios existe y que hay que darle gracias.
Porque Dios siempre está en el sufrimiento de las personas, Dios ha estado y está allí, no sabemos porque unos se salvan y otros no, pero que Dios está lo han dicho también estos días muchos de los supervivientes. A pesar de sus desgracias, de sus daños y sus pérdidas, han hablado de Dios, del amor de Dios y de su compañía en estos momentos. Lo han sentido cerca, a su lado, porque Dios siempre está en los momentos complicados, nunca se va y nos deja solos. Y esto lo dice un pueblo que lleva años sufriendo la tiranía del ser humano. Quizás por ello están entrenados. Además parece qu enada haya cambiado mucho desde que EEUU se llevó a su «maléfico» presidente y no le dio el poder a quien legítimamente lo debería tener, sino, otra gallo cantaría.
Pero otra vez, el hombre es capaz de lo mejor y de lo peor, como ponen de manifiesto los actos vandálicos que se está produciendo y las denunciadas de desapariciones de menores, todo en momentos en los que todo el mundo debería estar unido. La naturaleza ha dejado muchos niños huérfanos, y hay algunos desalmados que sacan beneifico económico de esto sin mirar la dignidad del ser humano. Ellos mismos se hacen indignos de llamarse seres humanos. Por sus actos los conoceréis, y así es. El hombre es así, por desgracia, porque es libre y muchas veces no sabe siquiera lo que es la libertad, o prefiere usarla para sacar beneficio y utilizar al ser humano como parece estar pasando. La casta política ha hecho mucho daño porque trivializa todo lo que hace y algunos ciudadanos se apuntan al carro con ellos. Quiero pensar que el ser humano tiene esperanza y son pocos, y que lo hacen por trepar o porque les han sembrado tanto odio, que no saben ser de otra forma, y se pierden llegar a la plenitud a la que aspira cada uno de los seres humanos de este planeta. “Ser más persona”, era ser más católico, era un lema de las clases de religión en mi época del instituto, pero esto solo se cumple cuando se sabe lo que es ser persona y se lucha por llegar a su plenitud.
No sabemos ni el día ni la hora
Dicen que el trabajo en equipo es más efectivo, pero este trabajo entre distintos países, mientras los del propio país se quedan quietos, engrandece al ser humano, le hace especial y crecer, ojalá estas imágenes y testimonios no se nos borren de la mente y sirvan para hacernos pensar, porque no sabemos el día ni la hora, y eso de ser buenos no se puede dejar para luego, es tarea de todos los días, sino, nos pasará como a la virgen necia que no tenía aceite y se quedó fuera de la boda, aunque no vivíamos en una parábola.
El reto ahora es reconstruir, pero no solo los edificios sino a las personas, a las familias, y eso si que llevará más tiempo. Debemos sacar la moraleja de lo ocurrido y ayudarles, porque ellos ya han hecho bastante por nosotros. Nos ha dado su ejemplo. Recibámoslo con dignidad y agradecimiento. Y que no se quede en el olvido como suele pasar.




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