La apuesta por la sostenibilidad es imparable. Por suerte, cada día estamos más concienciados en reciclar, en dejar de lado el plástico y en reconstruir, entre todos, un mundo que no nos dañe a nosotros ni al medio ambiente. O eso, o en poco tiempo nos cargamos el Planeta.
Según la publicación Business Insider, las emisiones de carbono asociadas a la industria de la moda superan a las producidas por la aviación y la navegación internacional juntas. Es más, el informe de Docuten sobre tejidos sostenibles informa que el 70% de sus emisiones provienen de la producción, en gran parte por el uso de fibras sintéticas; un 22% procede de los viajes de los consumidores para ir de compras; y un 4%, proviene del transporte de la mercancía.
Para más datos, se necesitan aproximadamente 7.500 litros de agua para confeccionar unos vaqueros, el equivalente a la cantidad que bebe una persona promedio durante 7 años y cada año se talan 70 millones de árboles para producir rayón, viscosa o lyocell. De manera, que, aunque tímidamente, la moda eco o sostenible despega con empresas que tienen clara su filosofía y la trasladan a los consumidores. ¿Qué tejidos se imponen para ser más eco?
Redes de pesca, algodón reciclado, fibras naturales…
La ropa, zapatos o mochilas actuales están elaborados de tejidos reciclados y materiales que respetan el medio ambiente. Es el caso de Termua, marca vasca que diseña y produce ropa técnica de outdoor y que está firmemente comprometida con la economía circular, por lo que elabora prendas a partir de materiales reciclados: redes de pesca, tintes con cáscaras de nuez o poliéster reciclado procedente de botellas de plástico.
Los bolsos y mochilas de Lichis Blancos son de tejidos reciclados, de descartes textiles de empresas del mundo de la moda o de origen vegano, como la polipiel vegana o la que procede del Nopal, según nos comentan desde la empresa. Mientras que los accesorios de la empresa Zahati emplea fibras naturales. “Como la paja de trigo, la rafia, ratán, yute, bambú y mimbre. El algodón orgánico lo empleamos en forma de tejido para las cintas de los sombreros, los sacos para los complementos”, responden.
Onnoa Shoes t iene dos líneas: una en piel, para la cual todas las pieles utilizadas son curtidas por el tradicional método de curtición vegetal, que usa taninos naturales (plantas) y por lo tanto no contiene cromo ni ningún metal pesado. “Y otra vegana, para la cual se utiliza una microfibra de poliéster reciclado”.
En Rutex analizan el impacto ecológico de lo que hacen, diseñan a partir de la economía circular y fabrican moda sostenible, pero lo que les hace especiales, es su filosofía de apostar por un concepto de sostenibilidad 100% en todos los ámbitos de la producción: natural, laboral y social. Han desarrollado una línea de tejidos enfocados al cuidado del medio ambiente que se fabrica con gran parte de lana regenerada.
También las marcas de gran consumo
Si bien una buena parte de marcas que usan tejidos orgánicos actualmente son menos conocidas por el público en general, las de gran consumo también están concienciadas por la moda sostenible. Es el caso de H&M, que, según el libro “Circulando hacia una nueva economía” del divulgador ambiental, Jose Luis Gallego, ubica en sus tiendas puntos de reciclaje para la ropa que sus clientes ya no usan y ha creado la línea Conscious Collection con una composición significativa de tejidos sostenibles.

¿Por qué apostar por la moda sostenible?
Vestirse con tejidos orgánicos aporta diversos beneficios. Para Araceli García Bags, que usa microfibra de producción ecológica, transpirable y antibacterias con certificado OekoTex para sus bolsos, “la producción de la prenda se cuida mucho para que te dure el máximo tiempo posible evitando generar basura. Fomenta el comercio local y asegura que todos los trabajadores de la cadena tengan un sueldo justo y acceso a sus derechos”.
Los complementos de Daniel Chong Madrid, elaborados con el reciclado de botellas pet, ven como beneficios de la moda sostenible que permite ser conscientes de lo que compramos y ayuda a prevenir una contaminación innecesaria. “Con el uso de las botellas pet permitimos la reducción de plástico en los océanos”.

Las prendas de Philomena Intemates son de algodón orgánico 100% de Turquía, de tul fabricado en España y tejidos recuperados de stock de proveedores europeo. Sus responsables tienen claro que además del respeto al medio ambiente, tales tejidos protegen la piel, ya que en la producción de algodón orgánico no se utilizan pesticidas, herbicidas u otros tipos de químicos, solamente usan fertilizantes naturales. “Otro beneficio es el apoyo a lo local y la garantía de condiciones laborales justas ya que la moda sostenible busca también un trato ético y justo con quien produce cada pieza que forma la prenda, en nuestro caso las producciones son en cantidades limitadas, hechas en Barcelona en pequeños talleres de costura”.
Productos naturales, como el algodón 100%, el lino viejo 100% o el terciopelo orgánico, o productos reciclados como el caucho de la suela, o el algodón reciclado de otros algodones del interior del slipper. Así son los tejidos empleados para sus prendas en Flabelus. Los responsables de la marca remarcan que la moda sostenible tiene mayor calidad, por lo que dura mucho más de una temporada. “No creemos que sea una cuestión que los tejidos son mejores o peores, sino de lo que implica producir de manera responsable. Cuándo se produce de manera responsable, se cuida el proceso de producción. Se cuida la cadena, no sólo los tejidos. La sostenibilidad va mucho más allá de unos tejidos, implica cuidar el proceso entero, preocuparse por tres variables: la variable ecológica (los tejidos), la variable económica (la comunidad en la que se produce, la trazabilidad del proceso) y la variable social (también la comunidad en la que se produce y los clientes a quienes se dirige el producto, que a la marca le importe lo que a sus clientes les importa)”.

El futuro pasa por la sostenibilidad
Según una encuesta de la Organización de Usuarios y Consumidores, el 38 % de los españoles prefiere los materiales naturales y ecológicos como el algodón bio o el lino, y un 25 % no compra ropa hecha a base de tejidos sintéticos como el poliéster, la poliamida y los forros polares. Así la moda sostenible tiene un futuro prometedor.
En este sentido, los responsables de la marca Zahati creen que cada vez hay más consumidores que buscan complementos y ropa original, “se han dado cuenta de que un producto sostenible es el que más autenticidad y originalidad denota. Creo que el fast-fashion no se irá pero que estas marcas tal vez reduzcan el número de colecciones al año y de productos. Entonces en cierto modo sí que creo que muchas de ellas tendrán su línea sostenible, pero seguirán fabricando fuera de España con lo cual nunca será moda sostenible auténtica”.
Mirando al futuro, los responsables de la marca Luisa Hurtado, que usa diversas técnicas artesanales para elaborar sus tejidos, opinan que el cliente actual da valor al trabajo de otros y no quieren llevar puestas prendas dañinas que hayan sido creadas por personas cuyas actividades laborales sean dignas o que cuyos tejidos no sean resultado del sufrimiento animal.

“Esta pandemia ha permitido que la sociedad reflexione hacía donde vamos y valoren más el handmade y el cuidado del planeta… y en un futuro, seguro que la moda tenderá hacia una moda sostenible. La sostenibilidad no sólo hace referencia a los materiales, al proceso de confección o al de venta sino también a valorar el trabajo que hay detrás y puede que esto ayude a conseguir un salario digno a muchos trabajadores que trabajan bajo condiciones indecentes”, nos explican desde la marca de bolsos Lichis Blancos.
Tendencias, ¿Qué veremos de ahora en adelante?
El informe de Docuten sobre tendencias que marcan el futuro de la moda sostenible marca algunas de ellas.
- Tejidos orgánicos: Las marcas están creando cada vez más nuevas líneas de moda “sostenible”, con tejidos orgánicos, que generan conciencia en el consumidor final sobre la necesidad de hacer un consumo más responsable.
- Ropa Vintage: una tendencia que se instaló hace unos años en nuestra sociedad y que cobra cada vez más fuerza.
- Fashion sharing: un fenómeno que aboga por el alquiler de prendas y evita así la compra innecesaria de indumentaria que únicamente tenemos en mente ponernos para un evento puntual o una ocasión determinada.
- Trashion: fashion made out of trash o ropa hecha a partir de basura y desechos. Uno de los ejemplos más conocidos de esta tendencia es la marca de ropa Ecoalf, una de las marcas a las que se alude en la guía práctica.
- Slow fashion: en contraposición al fast fashion, que se refiere a la ropa creada con cuidado, procesos más manuales que industriales, apostando por lo local frente a lo global, buscando la autenticidad.
- Packaging sostenible: su objetivo es crear un packaging de manera que produzca un mínimo impacto medioambiental.




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