El jueves pasado (pasado pasado) fui a ver la exposición de Lorenzo Caprile que estará hasta finales de marzo en la Sala Canal Isabel II de Madrid. Muy importante. Es gratis. Y además una pasada. A mi, que no conocía de nada la historia de este diseñador, y no lo digo con orgullo, me encantó.
¿Vosotros sabéis que uno, es italiano, y dos, ha diseñado un millón de cosas para la familia real? Yo no lo sabía, pero me quedó muy clarito nada más encontrarme con mis compañeras de sesión. La de las 17.30h del jueves 9 de enero. Ellas lo sabían todo sobre todo. Para qué infanta había diseñado Caprile tal y cual vestido, cuando lo había llevado y por qué, e incluso si le quedaba bien o no.
Algunas señoras tienen un peligro… (ojalá digan lo mismo de mí cuando sea mayor)
Mis señoras en cuestión:



Volviendo a Lorenzo Caprile, culturicémonos un poquito, ¿no?
Lorenzo Caprile Truki Estuki Gandini Poloni, “esos son todos mis apellidos hasta donde recuerdo”, es uno de los diseñadores (aunque él no se define como tal) más importantes de la moda española. Nació en Madrid aunque creo que ha quedado bastante claro que sus orígenes son puramente italianos. Se formó en Nueva York y Florencia, pero recuerda con especial cariño sus primeros años de formación en una escuela española de corte y confección, y en pocos años, a sus solo 29 (mi edad, socorro) se convirtió en uno de los modistas más respetados y demandados de la escena española.


Caprile se define como modista porque dice es la palabra que define su oficio en la RAE. No es ni diseñador, “ni todas esas tonterías nuevas de ahora”. Modista como la persona que se dedica a hacer trajes para señora:
“La definición de modista es trajes para señoras, aunque ya tampoco sé cómo hablar, de género femenino o yo qué sé. En fin, me han entendido”. “Y no es modisto, es modista, el sufijo -ista no tiene género y la acepción modisto es una aberración gramatical.”
Olé.
Junto a él, en su taller de Claudio Coello 20 en Madrid, trabajan ¡15 personas más! Aún así, dice envidiar los talleres de la edad de oro, el de Balenciaga, Pedro Rodriguez o Flora Villarreal, que contaban con 200 o 300 oficiales cada uno. Añora también la época de entre los veintitantos y los sesentaimuchos donde “desde las batitas para bajar a la playa hasta los trajes de noche, de gala, se hacían en un taller de costura”. Hoy reconoce que el único evento para el que la mujer se hace un traje a medida es una boda. Ya sea la novia, primer, segundo y tercer vestido de la novia…, hermana de la novia, maaaadre de la novia, madre del novio, etc.
“Los modistas de hoy día hacen moda nupcial por obligación, porque no les queda más remedio.”



La exposición «Caprile Lorenzo», es mucho más que una muestra de moda; es un homenaje a la trayectoria de uno de los modistas más influyentes de España. Una experiencia visual y cultural que resalta no solo su habilidad técnica, sino también su capacidad para fusionar tradición y modernidad en cada diseño.
Han conseguido hacer un viaje por la vida y obra del protagonista a través de sus creaciones más icónicas y que forman parte ya de la historia de la moda española. Algunos de sus diseños más icónicos, especiales o importantes son:
- La Reina Letizia vestida de rojo en la boda de Federico de Dinamarca.

- Diseño rosa de la infanta Elena en la boda de Victoria de Suecia y Daniel Westling.

- Vestido azul aterciopelado de Victoria Federica cuando debutó en la alfombra roja.

Además, si mis fuentes no me fallan, ha vestido a la Reina Letizia unas seis veces más junto con la ya mencionada. En todas y cada una de ellas “combinando tradición con modernidad”.



La exposición cuenta con más de 100 piezas de Alta Costura, de unos 65 prestadores, tanto privados como institucionales, y están acompañadas de una colección de obras de arte de maestros de la pintura como Zurbarán y Juan Pantoja de la Cruz, entre muchos otros.
Alta costura, moda nupcial y arte se unen en esta presentación.



Otros tantos diseños que me llamaron especialmente la atención:











La visita a la exposición y el descubrimiento de la figura de Lorenzo Caprile ha sido, sin duda, una pasada. Su dedicación al oficio y su respeto por los valores tradicionales en general, y de la alta costura en particular, son una lección de perseverancia y amor por el trabajo bien hecho en todos los sentidos. Más allá de sus icónicos diseños, Caprile nos enseña a valorar el arte de la moda como una expresión cultural que trasciende el tiempo. Salí de la exposición no solo con admiración, sino también con la certeza de que, aunque el mundo de la moda cambie, la esencia de la elegancia y el estilo permanecerán, gracias a maestros como él.
“Vivimos en un siglo XXI con muchísimas contradicciones, se analiza muy poco, tragamos enseguida el relato oficial, sea el que sea, venga de donde venga, y nada de eso tiene sentido.”
En los últimos días, y con la intención de realizar este escrito, he escuchado varias de sus entrevistas, o los podcasts en los que ha participado, y ahora tengo por lo menos un libro más en mi lista de compras y lecturas: “De qué hablamos cuando hablamos de estilo”.
A pesar de que es poco el tiempo en el que he descubierto al protagonista de este artículo y exposición, es mucho lo que tenemos en común. Lo más relevantes y no necesariamente en este orden:
- Lorenzo Caprile ha vivido más de 10 años en un hotel. Yo no, pero desde que vi la película “Amor con preaviso” ha sido uno de mis sueños.
- Se considera completamente ajeno a las tecnologías. Tiene un teléfono sin internet y su cuenta de instagram se la lleva su sobrina. De nuevo, no se crean que es mi caso, pero sí otro de mis sueños. Vivir completamente ajena a la tecnología.
- Lee todo aquello que cae en sus manos.
“El tiempo es el mayor lujo del siglo XXI, ni Louis Vuitton, ni Gucci, ni Gucci Puchi. El tiempo para leer y para no hacer nada.” – Lorenzo Caprile
Artículo publicado anteriormente en Contra, el Blog de Claudia Claro Arias.




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