El año está por concluir y la mejor manera de cerrarlo es hacer una buena reflexión sobre como han ido en nuestro día a día nuestras actividades cotidianas e identificar lo que nos produjo estrés o que durante el año nos generaron estrés y bien aquellas actitudes y decisiones personales que sabemos no nos ayudaron a ser mejores personas.
Esperamos con ilusión el mes de diciembre, pero llega y entonces empieza la cuenta atrás y todo se precipita. Las fiestas y sus preparatios nos hacen no parar. Entre compromisos, cierres y expectativas, muchas personas terminan el año sintiéndose más cansadas. Sin embargo, ser consciente de ello hace que este tiempo también puedeaconvertirse en una invitación a bajar el ritmo y volver a lo esencial. En este artículo veremos prácticas sencillas para manejar el estrés y cerrar el año con más paz.
Reconocer lo que causa nuestro agotamiento
Antes de que concluya el año, puedes detenerte unos minutos para reflexionar sobre aquellas situaciones que te mantienen en estado de alerta y que te producen cansancio.
Algunas señales prácticas que puedes notar son: irritabilidad, dispersión, sensación de correr sin avanzar, rezar mecánicamente. Realiza este pequeño ejercicio de pausa: 1 minuto para identificar dónde se siente el cansancio (cuerpo, mente, corazón).
También detecta lo siguiente: ¿Qué tipo de agotamiento te parece más común hoy: físico, mental o emocional? (Elige uno para priorizarlo.) Identificar lo que nos pasa ayuda a poner remedio.
Crear un espacio o momentos de silencio
Estamos tan acostumbrados al ruido en todos los sentidos, desde el ruido de la ciudad, hasta el ruido de la televisión, música, etc. que se ha agrandado en lso últimos años gracias a las posibilidades que ofrece internet, ya que el ruido, no es solo el sonido, sino que la mente no pare, no se relaje. Sin olvidar el ruido mental, por lo que nos cuesta tanto apagar esos ruidos externos para poder también apagar nuestro ruido mental y darle un descanso a nuestra vida. Dedica por lo menos un «mini- silencio» diario de 2 a 3 minutos y dale calma a tu mente, alma y cuerpo.

Realizar un balance del año
Pensar y anotar las cosas que te llevarías para el próximo año, así lo que evitarías en este próximo que comienza en breve hace que se tenga más presente . Comienza preguntándote:¿qué quieres llevar contigo el próximo año? De esta forma tendremos más presentes los objetivos durante el próximo año y nos esforzaremos por lograrlos.
Ser agradecidos y buscar momentos de reflexión y oración
Dicen que ser agradecido es de bien nacido. Al hacer balance del año, debemos buscar y recordar los momentos buenos vividos, así como intentar ver el lado bueno de los malos, si es que lo tiene, o trivializar, en la medida en que se pueda, los mismos. Cuando hay fe, no es que el Señor nos dirja o sepa de antemano todo porque tenemos eso que llaman el libre albedrío, sino que nos procura muchas veces situaciones que no entendemos para un bien mayor.
La oración y el silencio nos ayudan a estar en armonía con nosotros y el resto de personas que tenemos a nuestro alrededor.
Haz un espacio para visitar al Santísimo y da gracias a Dios por todo lo que consideres importante, desde los logros, hasta los momentos de retos que dejaron aprendizajes.
Anota tus pensamientos, y escribe una carta a Dios si quieres.
Las fiestas que celebramos son especiales pero también trae mucho trajín de preparaciones, a pesar de ello,es buena idea aprovechar la oportunidad de cerrar el año con gestos de gratitud y esperanza, abrimos el corazón a un nuevo comienzo, confiando en que cada día es una oportunidad para crecer como personas y en fe, que lo vivido nos sirva para mejorar y hacer que el mundo, aunque sea el de nuestro alrededor, sea un poquito mejor.



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