Te caíste del caballo una vez más, no hay entendimiento entre ustedes estos días, pues no se da esa conexión que permita formar un binomio y hacer agradable tu andar. Deja, pues, caer también lo que estás considerando ahora fracaso por tus originales expectativas y simplemente, levántate y lleva a tiro a tu caballo. Contempla la belleza del paisaje y camina sereno con los pies en la tierra, no te circunscribas a la pista de arena y sal a pasear también por la pradera. Tal vez no puedas aún enfrentar el recorrido pero cuando lo hagas, tomarás consciencia de todo lo que aprendiste y cabalgarás seguro, sosteniendo firme las riendas, pero con suavidad y manteniendo fuerte tus piernas cual si abrazaras a tu caballo, y así notarás la gran diferencia, sentirás que vuelas porque valorarás más lo logrado. No temas emplear por momentos la fusta, a veces es preciso aguijonear los días.
Por etapas la vida se pone difícil y parece que los movimientos son estáticos, que el esfuerzo es vano pero no dejes de ensillar tus sueños, ya podrás galopar con ímpetu cuando sea el momento, dejando que tu caballo relinche por tus pequeños logros. No permitas que tus anhelos se duerman por el peso de la rutina o por desafíos que agobian, ni los olvides al llegar la noche, apóyalos junto a tu cabeza sobre una almohada sin fronteras.
La vida te reclama no desestimar los días nublados cual parte necesaria del paisaje ya que ellos te llevan a descubrir el sol dentro y en el encuentro con otros jinetes. Cuentas con las herramientas para desdibujar el laberinto en el que tu mente se pierde sobrepasada porque tienes el lápiz de tus pensamientos para agregar una salida. Con un soplo feroz de resiliencia tira abajo las estructuras y miedos que agigantan tus preocupaciones y no permitas que tus sueños se derritan insolados por el facilismo, recuerda, lo que vale la pena cuesta trabajo y paciencia. Si no puedes sonreír, no importa, yérguete serio pero intenta reírte de ti mismo, el sentido del humor se aprende y hace de espuelas.
No permitas que tus anhelos se duerman por el peso de la rutina o por desafíos que agobian, ni los olvides al llegar la noche, apóyalos junto a tu cabeza sobre una almohada sin fronteras.
La vida está llena de aparentes logros y fracasos, salta las vallas de la apariencia que te llevan a cabalgar desorientado, a elegir unas botas que no son de tu talle, sé tú mismo.
La vida no es un desfile o un recorrido premiado con trofeos, es simplemente andar la misión que te coloque en situación de binomio, tu lugar en el mundo está delimitado por tu unicidad. No creas que ser buen jinete es ir por senderos empinados, sobre exigiéndote, creándote más sufrimiento que el dolor que te tocaría realmente. Desensilla, ese no es tu caballo, no quieras encajar con él. Ese recorrido que insistes enfrentar no es el tuyo, no quieras cabalgar como otros, cabalga tú. La vida bellaquea pero eso pasa y luego sentirás que la has podido domar. No pongas tú los frenos a tu caballo antes de saltar adjudicándole negación, no te boicotees.
No olvides que las mejores cucardas son las que consigue el corazón. No importa si vas al paso, al trote o al galope, son etapas y maneras de andar, sólo no dejes de cabalgar. Si te caes muchas veces, levántate siempre y si te equivocas de recorrido, simplemente pégate la vuelta y retoma el tuyo.





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