En el marco de la Biblioteca de Conceptos Fundamentales de la editorial sevillana Senderos, acaba de aparecer en el mercado el librov ¿Qué es el ateísmo? vSu autor, Luis Fernández, es un catedrático miembro del grupo de investigación Filosofía, Cultura y Naturaleza de la universidad de Sevilla. Autor de un estudio sobre Skinner (2025), y de otro sobre el anarquismo de Chomsky (2026), colabora habitualmente en congresos y publicaciones de la Fundación Tatiana de Madrid.
El texto se estructura en tres partes de distinta dimensión:
- 1. ¿Qué es el ateísmo? (pp. 19-30);
- 2. Historia y crítica del ateísmo (pp. 31-166); y
- 3. Las dificultades científicas del ateísmo (pp. 167-186). Y culmina con una sintética pero muy completa bibliografía, que permite a los interesados en el tema seguir profundizando en ello.
Al abrir el epígrafe sobre escepticismo, encontramos un párrafo genial: “¿Dios? Una ficción. ¿La religión? Un invento. ¿La moral cristiana? Una construcción antinatural. ¿La materia? La única realidad, inmortal en su ser y mortal en sus disposiciones. ¿El alma? Una extensión finita, constituida por átomos. ¿Bien y mal? Fábulas. ¿Bueno y Malo? Utilidad. ¿La muerte? No ser, nada que temer. ¿El cuerpo? Una máquina. Este es el catecismo del ateo ilustrado” (p. 93).
Pero antes de llegar ahí, interesan dos aportaciones del prólogo: “el lector tiene en sus manos una especie de autobiografía intelectual”. A fe que es así: el autor trata la materia con objetividad científica, pero nunca con la distancia de aquel a quien no le afectaron estas cuestiones. Aunque joven, ha pasado por el 68 y el postconcilio y ha sufrido los vaivenes consiguientes. En busca de la verdad se matriculó en la Facultad de Filosofía, y ejercitó la crítica que supone “el análisis, la independencia de juicio, el desapasionamiento y la imparcialidad”. Aprendió a “respetar las evidencias y seguir los argumentos sin miedo a su destino”, con una notoria honradez intelectual. Para concluir que “la historia de las religiones nos ofrece un material empírico tan rico y heterogéneo que resulta demasiado complejo encajarlo en esquemas preconcebidos y universales de evolución”… Porque “no se ha hallado ninguna religión primitiva, ni tampoco ningún pueblo o tribu sin indicio de religión”.
En menos de doscientas páginas y en una editorial de divulgación, el autor hace un repaso sistemático de los autores y las tendencias que han representado el ateísmo desde la antigüedad hasta nuestros días. No se trata de una historia de la filosofía o de la teología, sino de una selección de los intelectuales pertinentes. Incluso, en la última parte, demuestra estar muy al día de las cuestiones científicas en relación a este asunto. Es difícil sintetizar la aportación de filósofos o investigadores científicos, saber encontrar el núcleo de sus tesis, exponerlas y comentarlas distinguiendo lo positivo de lo equivocado. Aquí se logra, sin lugar a dudas.
El resultado merece la pena: el repaso histórico desde la Antigüedad (donde apenas había ateos) hasta hoy va a lo esencial, sin descuidar algún guiño al lector, como que Lucrecio fue rescatado en el siglo XV de una abadía alemana; o que Hermes fue una figura mitológica que nunca existió… Se trata de un repaso centrado en el ateísmo, pero bien contextualizado: al hablar, por ejemplo, de la Edad Moderna se nos recuerda que el término Renacimiento no se consolidó hasta el XIX, de la mano de Burckhardt. Y, para que el lector comprenda el ambiente intelectual de la época, se nos ilustra acerca de los problemas que la filosofía de ciertos autores había dejado sin resolver.
Las edades Antigua, Media y Moderna se apuntalan en sus filósofos y teólogos representativos: Protágoras, Demócrito, Critias, Tomás de Aquino, Siger de Bravante, Boecio,Lutero, Nicolás de Cusa, Bruno, Spinoza, Bayle, Gassendi… y otros menos conocidos a quienes pasa revista señalando pros y contras en relación al ateísmo. Pero, a partir del XVIII, los epígrafes responden a cuestiones como “agnosticismo, deísmo, naturalismo, materialismo, hedonismo, escepticismo, antropoteísmo, neoateísmo”, o bien “sistema, ilusión, libertad”… porque son los conceptos los que aglutinan a figuras destacadas de entonces a nuestros días. No en vano se nos había advertido que el cuarteto conceptual básico de la cuestión abordada estaba formado por agnosticismo, teísmo, ateísmo y deísmo ilustrado. Con este último nace propiamente el ateísmo contemporáneo. Y en una obra de divulgación (aunque sea alta) siempre conviene definir los conceptos con los que se trabaja. Otro aspecto significativo del libro: según se avanza hacia el mundo contemporáneo, el autor dedica más páginas a dialogar con las tesis de quienes va estudiando.
“Pensando solo en el hombre, desde los ojos de la fe teísta, el ser humano, producto de Dios, imagen de Dios, tiene una dimensión sagrada”
El desfile de autores en relación al ateísmo es completísimo: Voltaire y los autores de la Enciclopedia francesa (deísmo); Meslier, interesante y no tan conocida figura a la que se dedican varias páginas del naturalismo; La Mettrie en el materialismo, que siempre tuvo un lazo estrecho con el ateísmo, como también el hedonismo en el que destaca Helvetius. Luis Fernández va acotando con sus comentarios: “para muchos, vale solo afirmar, adelantar verosimilitud, no ponerse a probar la verdad”. Porque “materia, determinación, ficción, ilusión son nociones recurrentes, indispensables en todo ateísmo” (p. 109). Pero también es capaz de admitir la calidad argumentativa de muchos ateos confesos, ya que “no todo conocimiento puede provenir completo de una fuente sensible. Es siempre una mezcla de elementos teóricos y datos de experiencia” (p. 100).
Es evidente el esfuerzo por abarcar las figuras contemporáneas más significativas que se han planteado el problema de la fe: Feuerbach, Marx (cuyo ateísmo es más una crítica de la religión que una investigación sobre la existencia de Dios), Nietzsche (tan brillante, complejo y poco sistemático), Freud que da una explicación psicológica de lo religioso como ficción, ilusión, engaño y representación imaginativa que no contiene realidad; en resumen, una neurosis obsesiva universal, la nostalgia del padre perdido), Sartre, para quien el hombre arrojado al mundo y abocado a la praxis, está condenado en cada instante a inventar al hombre; o los cuatro jinetes (Harris, Dawkins, Dennett y Hitchens) a quienes dedica bastantes páginas. Por fin, Comte-Sponville, un interesante personaje nos dirá que el ateísmo es una fe…
Uno de los aciertos del libro es que implica al lector, le anima a reflexionar sobre los intelectuales estudiados. En un determinado momento, el autor concluye: “la ciencia en ninguna de sus ramas ha podido emitir un dictamen teológico y son ya varios siglos de trabajo, pero ni hay laboratorio que avale la existencia de Dios, ni tampoco su opuesto”. Y añade: “Pensando solo en el hombre, desde los ojos de la fe teísta, el ser humano, producto de Dios, imagen de Dios, tiene una dimensión sagrada” (p. 115). “Puestos a pensar, podríamos también poner en juego la hipótesis de que toda religión existe como respuesta humana al hecho obvio de que Dios existe” (p. 158).
Un libro que todo intelectual que se precie, más aun, que cualquier ser humano en busca de la verdad debería leer.
Marita Caballero
Luis FERNÁNDEZ NAVARRO. ¿Qué es el ateísmo? Sevilla, Senderos, 2026.




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