La trata de seres humanos, la trata de mujeres y niñas, y cada vez más niños también, con fines de explotación sexual, supone una forma de esclavitud actual en la que son extraídos de sus países de origen con fines engañosos, ofreciéndoles una supuesta vida mejor a la que tenían, engañándolas para luego ser prostituidas una vez que llegan al país con objetivo supuesto de tener que pagar la amplia deuda que han generado como consecuencia de haber sido trasladadas al país de destino.
Hoy 30 de Julio es el Día Mundial contra la trata de Persona. La ONU estableció como definición consensuada de trata, y utilizada internacionalmente, “la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación, de vulnerabilidad, o el ofrecimiento o concesión de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación. Esta explotación incluirá, como mínimo, la explotación en la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extirpación de órganos”.
La trata de mujeres para la explotación sexual atenta además contra diversos derechos fundamentales como el derecho a la vida, la libertad, la integridad física y moral, la salud, la intimidad y la dignidad humana.
Esta realidad ha permanecido oculta e invisible muchas veces que por desgracia, pero atenta directamente contra la dignidad de la persona y su libertad, constituyendo además una violación de los derechos humanos. Aunque estos parecen interesar solo en algunos casos.
La mayoría de las víctimas de la trata son mujeres, aunque también afecta a la infancia en muchos países, pero siempre está relacionado con la pobreza, situación que instaura y acentúa las desigualdades sea en educación, formación o ámbito laboral, constituyendo un abuso para la captación de la población más vulnerable, y siempre más desprotegida.
Es importante no confundir la trata de seres humanos con el tráfico ilegal de inmigrantes, que se define como “la facilitación de la entrada ilegal de una persona en un Estado parte del cual dicha persona no sea nacional o residente permanente con el fin de obtener, directa o indirectamente, un beneficio financiero u otro beneficio de orden material.”
La finalidad de la trata suele ser el caso de explotación de la persona tras su traslado de un lugar a otro, mientras que el objetivo del tráfico es el traslado de personas ilegalmente a través de fronteras nacionales.
Calcular el número de mujeres y niñas que actualmente a nivel mundial están siendo tratadas con fines de explotación sexual es complicadísimo, ya que sólo se pueden hacer estimaciones a través de las mujeres que son detectadas por Organismos, ONGs, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, etc.
Sólo a través de una adecuada sensibilización y formación se va a conseguir la visibilidad del problema y la implicación de la sociedad en general. La trata de mujeres y niños con fines de explotación sexual no es un hecho aislado, sino todo lo contrario, supone un problema que actualmente se agrava con la situación alarmante que los refugiados, personas en grave de riesgo de exclusión social, están sufriendo.

La trata de niños y niñas con fines de trabajo forzoso, así como la criminalidad forzada, están aumentando a medida que la pobreza, y los conflictos dejan a más personas vulnerables a la explotación, según reveló el Informe Mundial sobre Trata de Personas 2024 de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).
Este Informe registra un aumento del 25% en el número de víctimas de trata detectadas en el mundo en 2022, en comparación con cifras anteriores a la pandemia de 2019. Entre 2019 y 2022, el número de víctimas detectadas en el mundo por trata con fines de trabajo forzoso aumentó un 47%.
De todas ellas, el número de víctimas infantiles detectadas en el mundo aumentó un 31% en 2022 en comparación con 2019, con un aumento del 38% en el caso de las niñas, aunque también se han detectado más víctimas varones en zonas donde se había registrado un número creciente de personas menores de edad no acompañadas y separadas de sus familias. Es importante apuntar cómo la trata de niñas y niños también está aumentando en los países de ingresos altos, y a menudo se refiere a niñas víctimas de trata con fines de explotación sexual.
El Informe concluye que las mujeres y niñas siguen representando la mayoría de las víctimas detectadas en todo el mundo (61% en 2022). La mayoría de las niñas víctimas (60%) detectadas siguen siendo víctimas de trata con fines de explotación sexual.
Alrededor del 45% de los niños detectados son víctimas de la trata con fines de trabajo forzoso y el 47% son explotados con otros fines, como la criminalidad forzosa y la mendicidad.
La trata con fines de criminalidad forzada, incluida las estafas en línea, ocupa el tercer lugar en el número de víctimas detectadas, y ha pasado de representar el 1% del total de víctimas en 2016 al 8% en 2022.
El Informe 2024 incluye un capítulo especial sobre África, una región que a menudo se ha dejado de lado en los estudios sobre la trata debido a las dificultades para obtener datos.
Según el Informe, las víctimas de trata provenientes de África son quienes llegan a más destinos. En total, personas de al menos 162 nacionalidades fueron víctimas de trata en 128 países de destino en 2022. De los flujos transfronterizos detectados, el 31% involucra a personas provenientes de países africanos.
La mayoría de las víctimas africanas son objeto de trata dentro del continente, donde los desplazamientos, la inseguridad y el cambio climático están exacerbando las vulnerabilidades. La trata de niñas y niños se detecta con más frecuencia que la de personas adultas en la mayor parte del continente, sobre todo para trabajos forzados, explotación sexual y mendicidad forzosa. Un factor que contribuye al aumento global de víctimas infantiles detectadas es el incremento general del número de casos detectados en el África subsahariana.
La edición 2024 del Informe mundial abarcó 156 países de todas las regiones y subregiones del mundo, la mayor cobertura de países del Informe Mundial sobre Trata de Personas de UNODC desde su primera edición en 2009.
Todo esto se podrá ir revertiendo en la medida en que la población tome conciencia de este drama silencioso del que solo se sabe cuando se desarticula una red en occidente, del sufrimiento de tantas personas de las que seguramente nunca oiremos hablar, a pesar de que este es un sufrimiento de todos los días en otros países y pese al aumento del número de estos abusos en los países llamados desarrollados. También presupone tener esperanza en que el ser humano tiene posibilidad de cambiar, especialmente los delincuentes que abusan de otros para su beneficio y los que usan a esas personas para su placer. Pero la dignidad no la pierden los niños y mujeres abusados, sino los actos de los abusadores que les convierten en verdaderos animales, con acciones impensables para un ser humano normal.
El cine ha sido en ocasiones el medio de denuncia y la única forma de dar a conocer esta problemática que afecta a miles de mujeres y niños mayoritariamente en el mundo para que el resto seamos conscientes de este drama y se persiga desde todos los frentes, denuncia, vigilancia y justicia.
La actriz Mabel Lozano, realizó hace unos años un documental en relación a este grave problema con el título de “Chicas nuevas 24 horas”, donde se refleja muy bien las diferentes fases por las que pasa una mujer cuando es captada para ser tratada.
La película «Evelin», de la directora Isabel Ocampo, muestra desde el inicio al final, la crudeza de esta realidad, lo que pasa una chica joven víctima de trata con fines de explotación sexual, y la influencia que la familia y su situación tiene, tanto para que la víctima sea captada como para que luego no pueda salir del problema, todo ello relatado en perfecta armonía.
Por otro lado, y de la mano de actores americanos comprometidos de manera personal con esta causa, hace poco pudimos ver, pese a los problemas de distribución a los que se tuvieron que enfrentar para que se difundiera su mensaje, «Sound of Freedom» (Sonido de libertad). El film se convirtió hace unos años en un éxito silencioso que sin apenas marketing llegó a lo más alto de la taquilla. La película, basada en hechos reales, es un viaje emocional y revelador que deja una marca indeleble en tu corazón y mente. Un testimonio de la fuerza del espíritu humano y la determinación inquebrantable de hacer justicia a los que no tienen voz. Plasma la historia real de Tim Ballard (interpretado por Jim Caviezel), un ex agente del gobierno que se embarca en un peligroso viaje para rescatar a niños atrapados en las garras de la trata de personas. Sin dejar indiferente a nadie, y a pesar de retratar un drama real de proporciones desastrosas, la actuación de Caviezel, así como los actos heroicos que refleja de la vida real de Timothy Ballard y quienes lo ayudaron, dejan un halo de optimismo y esperanza cuando vemos que las personas de carne y hueso luchan y dan su vida por rescatar a los niños de esa explotación inhumana. Ballard fundó O.U.R después de dejar el Gobierno para combatir el problema de la esclavitud sexual, desde cuya organización continúa hoy día realizando operaciones en países de América Latina y Medio Oriente.




¿Qué te pareció este artículo? Deja tu opinión: