La empatía se relaciona con la comprensión al otro, pero en ocasiones los adultos mandamos a los niños mensajes que pueden resultarles difíciles de poner en práctica. Por ejemplo, podemos decirles que piensen y luchen por sus intereses y, además, remarcarles que se pongan en el lugar de otros. No obstante, vivimos en sociedad y nos relacionamos continuamente, así que esto ya hace que las dos ideas vayan de la mano.
Alma García, psicopedagoga y formadora con base en neurociencia sobre el desarrollo psicoemocional, motórico y cognitivo en la infancia y la juventud, certifica que la empatía se desarrolla en gran medida en el periodo de apego, cuando el bebé no llega al año de edad. “Es importante recalcar la necesidad de no dejar llorar al bebé o ponerlo a jugar solo en una habitación alejado de los adultos. El hecho de atenderlo significa que se atienden sus necesidades fisiológicas como el hambre, el miedo o el sueño y así nos convertimos en espejo de la empatía, mostrando que sus necesidades son importantes. Acudir a la llamada del hijo supone constatar que nos importa quién es y sus sentimientos”.
“El hecho de sentirse alguien querido, acompañado y respetado desde pequeño posibilita cubrir esa parte de uno mismo y poder desde la seguridad propia, atender las necesidades de otros. Esa persona se convertirá en alguien con habilidades sociales, entre ellas, la empatía y la asertividad”, expresa García.
El “tú a tú” entre personas
La experta explica que, cuando los niños crecen y hacen uso de las pantallas, en concreto de los videojuegos, por teorías basadas en el modelado social (Bandura, psicólogo y docente), se refleja el no favorecimiento de la empatía, sino que la reducen, algo que incluso se hace más evidente en los videojuegos violentos o en los que se juegan en primera persona. De estos últimos, se dice que el niño/adolescente olvida todo lo demás en favor de su yo-personaje. Desde la Universidad de Zaragoza se publicó un estudio el pasado año donde se ve una correlación entre el abuso de las redes sociales y el pobre desarrollo de la empatía.
Esta profesional en Psicopedagogía relata que los resultados indican que es imprescindible el contacto de ‘tú a tú’ entre los individuos para que las habilidades sociales y la empatía en concreto, se den y se fortalezcan.

Para García, para que los padres eduquen en empatía al menor desde una temprana edad, resulta preciso:
1-Formarse en necesidades infantiles y desarrollo.
2-Intentar favorecer un apego sano.
3-Tratar de criar desde el respeto y los ritmos impuestos por la criatura y no nuestras prisas, miedos o presiones.
4-Darle un valor primordial a la comunicación en casa para aprender a resolver conflictos.
5-Respetar su tiempo a solas, pero favorecer que puedan hacer amistades en grupos fuera de casa y tratar que salgan y se relacionen a diario.
6-Tener un uso muy limitado con pantallas y seleccionar cuidadosamente tanto el horario como las aplicaciones y los juegos.
Actuar con un buen ejemplo padres y profesores
Resulta esencial que los padres tengan precaución con los mensajes que se mandan a los hijos evitando prejuicios o comentarios hirientes hacia otras personas. Y otro ambiente donde se debe trabajar en empatía es sin lugar a dudas, el colegio.

En palabras de Remedios Aranda, psicóloga educativa: “educar en empatía es educar con empatía” y resulta uno de los pilares básicos en educación emocional y supone uno de los factores del éxito social. “Que un alumno pueda ponerse en la piel del otro evita muchos conflictos, pero a la vez no es tarea fácil, ni tampoco corta”.
Aranda ofrece unos puntos claves a padres y educadores que se preguntan cómo lograr que un hijo o alumno entienda qué significa ponerse en el lugar del otro:
-Saber escuchar sin juzgar.
-Respetar.
-Explicarles que no es blanco o negro.
-Ayudarles a interpretar el lenguaje no verbal.
-Fomentar la bondad.
-Saber entender las diferencias.
Con lo anterior esta psicóloga educativa señala que se consigue: Mejorar las habilidades sociales; conexión y consideración a los demás; inteligencia emocional y menos bullying.
Mayor competencia a nivel social
Buenaventura del Charco, psicólogo sanitario y docente universitario, entiende que la empatía resultará cada vez más imprescindible por lo que hay que formar conscientemente a los niños del presente y del futuro. “La empatía nos ayuda en la relación con los otros y también a ser más competentes a nivel social”.

“En un mundo en el que la tecnología y la inteligencia artificial están muy presentes e irá en aumento que las personas pasen más tiempo con máquinas o solas teletrabajando, el contacto humano y la calidez en el trato se convertirán en una necesidad y un valor de primer orden”, asevera el experto. Asimismo, suma que los aparatos jamás podrán sustituir a las personas y sus sentimientos.
Este docente defiende la necesidad de educar en principios y valores. Desde este enfoque, la empatía llegará a ocupar un relevante puesto ya que posibilitará el encuentro con el prójimo y el respeto al otro.
Legitimar y normalizar las emociones en los niños
El psicólogo confirma que el fomento de la empatía permite un mayor entendimiento y, todavía más: humanidad. «Para inculcar la empatía en nuestros hijos es de radical importancia el legitimar y normalizar sus emociones, así como enseñarles a identificar sus sentimientos y explicarles los de los adultos, por ejemplo: ‘mamá llora porque está triste y no pasa nada por tener pena algún día‘ o ‘estás asustado y por eso no quieres ir al dentista, no pasa nada es normal porque duele un poquito y es una situación a la que no estás acostumbrado‘». En base a esto, remata que el niño puede aprender qué situaciones provocan ciertas reacciones, cuáles son las respuestas emocionales posibles y la importancia de validar emociones propias y ajenas.




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