Los adolescentes necesitan crecer en armonía y sentirse amados. Sin embargo, a menudo viven en entornos humanos y materiales frágiles. Situaciones que los deja como atrapados en el presente, desarraigados e incapaces de planificar el futuro. Muchos de ellos se e.-ncuentran perdidos en una ardua búsqueda de su propia identidad. Rosa Gema Ortiz Sánchez, licenciada en pedagogía y especializada en personalidad e intervención educativa y psicologica, autora de Adolescentes con propósito. El camino y la guía para una adolescencia con éxito (disponible en amazon.com), revela cómo revertir esta tendencia ayudando a las nuevas generaciones a encontrar un propósito. En esta entrevista, la experta destaca el cambio del egocentrismo a las relaciones con los demás, la importancia de los límites educativos y revela el secreto para que cada joven se sienta verdaderamente «capaz». Un dialogo esencial que inspira a los jóvenes a no dejar «vacío» el lugar único que ocupan en el mundo.
Woman Essentia.- Dra. Ortiz, ¿Cuándo decidió escribir este libro?
Rosa Gema Ortiz Sánchez:.- «Durante mi última investigación pedagógica, los datos fueron impactantes. Lo resultados evidenciaban que el 80% de los jóvenes entre los 15 y 35 años viven sin un propósito claro, dejándose llevar por los acontecimientos. Al mismo tiempo, observe una fuerte resiliencia en aquellos que, a pesar de haber sufrido traumas como el abandono, lograron reconstruirse. La urgencia la percate en las aulas donde los chicos estaban físicamente presentes, pero mentalmente ausentes, convencidos de que todo se les debía sin ningún esfuerzo. Fue entonces, cuando decidí escribir este libro para brindar a los padres y educadores una herramienta útil para la motivación».
Lo resultados evidenciaban que el 80% de los jóvenes entre los 15 y 35 años viven sin un propósito claro, dejándose llevar por los acontecimientos.
WE.- A menudo confundimos tener un propósito con él éxito. ¿Qué significa para un joven vivir con un propósito?
RGOS.- «Vivir con un propósito significa trascender el ego para conectar con tu ser interior. Es la respuesta a la pregunta «¿Por qué me levanto cada mañana?» El propósito no se trata de logros materiales ni de reconocimientos, sino de la capacidad de contribuir a la vida de los demás. Se trata de pasar del egocentrismo natural a una visión en el que el valor de la persona se mide por la conexión con los demás a través de acciones concretas: compartir lo que estoy, ofrecer ayuda…es experimentar la satisfacción que proviene de poder participar en el bien de los demás. El éxito y tener un propósito pueden ir de la mano ya que el primero es un logro individual, el segundo un puente hacia los demás.»
El propósito no se trata de logros materiales ni de reconocimientos, sino de la capacidad de contribuir a la vida de los demás.
WE.- ¿Cuál es el papel de los padres y educadores en este proceso?
RGOS.- «La familia es la cuna del propósito. Como argumenta Thomas Lickona en su libro Come crescere bambini gentili, publicado en Italia por Mondadori (324 paginas), un hogar basado en valores y límites claros permite a los niños adquirir un sentido de propósito por osmosis. La familia es el primer laboratorio donde aprendemos a compartir y a reflexionar sobre nosotros mismos. El papel de los padres es insustituible como modelo de vida con propósito. Sin embargo, deben proporcionar referencias consistentes que demuestren con el ejemplo que vivir para los demás trae satisfacción. Los educadores tienen la función estratégica de extender esta visión a la comunidad y a la sociedad. Su papel es conectar el aprendizaje con objetivos más amplios, por ejemplo, estudiar matemáticas no para aprobar, sino porque nos permite resolver problemas reales. La colaboración entre padres y educadores funciona cuando hay comunicación y objetivos compartidos. Si el mensaje sobre la importancia de vivir con un propósito es consistente en el hogar y en la escuela, se fortalece enormemente.»
La familia es el primer laboratorio donde aprendemos a compartir y a reflexionar sobre nosotros mismos. El papel de los padres es insustituible como modelo de vida con propósito. Sin embargo, deben proporcionar referencias consistentes.
WE.- ¿Qué hemos hecho mal como sociedad para que tantos jóvenes se sientan perdidos?
RGOS.- Hemos olvidado que las personas necesitan educación orientación, y hemos eliminado los límites. La seguridad proviene de los límites, así que si los niños juegan en un espacio sin valla, juegan en un espacio limitado, pero si en ese espacio hay limites concretos, exploran con confianza porque están fuera de peligro. Un «No», «hasta aquí», «cenamos a las siete», son estructuras que brindan seguridad porque aclaran lo que se espera de ellos. A esto se suma la sobreprotección donde los padres hacen todo por ellos, volviéndolos pasivos, impidiendo así que desarrollen autonomía y comprensión de sus capacidades. Sin la sensación de «ser capaces», falta la satisfacción de sentirse valiosos.»
WE.- ¿Ha dicho que vivir con un propósito es una relación? ¿Qué significa esto? ¿Cómo explicamos a un adolescente que su vida es una oportunidad?
RGOS.- «Vivir con un sentido es una relación porque optar por un propósito implica la decisión consciente de trascender la inmediatez y el placer del momentáneo para buscar algo más profundo y duradero. Significa elegir la satisfacción íntima sobre la gratificación instantánea, la contribución sobre el consumo, la relación sobre el aislamiento. Para explicar a un adolescente que su vida es una oportunidad podemos empezar por ayudarle a reconocer su singularidad, invitándole a aportar que sólo él puede dar. Es muy importante ayudarle a ver la evidencia cuando ha elegido actuar con un propósito. Por ejemplo, podemos decirle «recuerda cómo te sentiste cuando ayudaste a tu amigo en esa situación». Lo chicos cuando comprenden que su compromiso alivia la carga d Elos demás, entienden que son una oportunidad para el mundo.»
Uno de estos pilares es la aceptación incondicional, significa reconocer a nuestro hijo o hija por quién es realmente y no por lo que desearía que fuera.
WE.- ¿Qué acciones concretas podemos emprender?
RGOS.-«Como afirmo en mi libro, existen varios pilares fundamentales. Un adolescente requiere un equilibrio entre presencia y respeto. Uno de estos pilares es la aceptación incondicional, significa reconocer a nuestro hijo o hija por quién es realmente y no por lo que desearía que fuera. Un hijo tiene inclinaciones y limitaciones que no son defectos, sino rasgos de su identidad. Aceptarlos significa honrar su singularidad. Buscar la realización personal de los hijos a través de las propias expectativas es evocarlos a la infelicidad.
Podemos citar como pilar el poner atención a nuestro lenguaje. Las palabras que dirigimos a ellos no son neutrales o construyen o destruyen su autoestima. Expresiones como «nunca haces nada bien», «no creo que puedas», «eso no es para ti», actúan como profecías que atrapan al adolescente en una identidad negativa. El verdadero educador es quien sabe cómo «sortear el obstáculo», reemplazando el juicio con propuestas que estimulan a comportamientos positivos, evitando resaltar el defecto, por ejemplo «necesito que pongas la mesa ya, y estoy segura que lo harás rapidísimo, ten el mantel y vuelve por los platos». Cuando un adolescente se siente respetado y motivado constantemente, encuentra el valor para buscar su lugar en el mundo.»
WE.- ¿Qué le dirías a un adolescente que se siente inútil?
RGOS.-«Le diría, eres un Einstein, y el mundo necesita tu brillantez. ¡Descúbrela! Si no cumples tu proposito, ese lugar quedará vacío. El bien que solo tu puedes hacer, nadie más lo hará. No dejes tu lugar vacío; el mundo te está esperando.»





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