Hoy quiero compartir con vosotros una receta de la gastronomía tradicional, los pestiños. Se dice que este dulce plato tiene su origen en la antigua Roma, los frictilia –unos dulces fritos en manteca de cerdo y bañados con miel, parecidos a los pestiños– se consumían durante las Saturnalias y se ofrecían al dios Sileno. A partir de entonces, estos bocaditos de variados tamaños han ido evolucionando y acostumbrándose a las tradiciones de cada pueblo. Hasta nosotros han llegado desde la versión musulmana con ajonjolí, canela y sésamo (la shebakía) hasta la sefardí, que consiste en esas fijuelas de masa de harina fritas en aceite y bañadas en almíbar, que ahora se conocen como hojuelas manchegas.
Pestiños de Miel: Ingredientes
1 kilo de harina
1 kilo de miel
2 Vasos de aceite
1 Vaso de vino fino
1 Vaso de zumo de naranja
1 sobre de levadura
1 cucharadita de Matalahúva por kilo de harina
1 Trozo de cáscara de naranja
Aceite Virgen Extra para freír
Preparación
En una sartén ponemos el aceite a calentar y freímos la cáscara de naranja, una vez frita la cáscara de naranja, sin que llegue a quemarse para que no amarguee, retiramos la cáscara, y añadimos la cucharada de matalahúva, freímos un poco, sin que llegue a quemarse. Para terminar este primer paso, pasamos el aceite por un colador y lo reservamos.
En una fuente o bol, ponemos el aceite que ya se ha enfriado, el zumo de naranja, y el vino, y mezclamos. Una vez mezclados, añadimos la levadura, y vamos añadiendo harina hasta que veamos que se despega bien de las manos.
Tras acabar la masa, la envolvemos en un paño limpio de cocina, y la dejamos reposar como mínimo dos horas en un lugar fresco.
Una vez que la masa ha reposado, llega el momento de comenzar a hacer los pestiños, que posteriormente freiremos. Estiramos la masa finita, y vamos con un cuchillo cortando unos pequeños rectángulos, a los que después iremos doblándoles dos puntas opuestas.
En una sartén alta, echamos 1 litro de aceite de oliva, y calentamos a fuego fuerte, una vez caliente, bajaremos a fuego medio, y comenzamos a freir los pestiños que iremos poniendo en una fuente.
Una vez fritos todos los pestiños, llega la fase del enmelado. Para ello, cogeremos un bote de 1 kilo de miel, y lo calentaremos en una sartén, y con la ayuda de una espumadera, iremos bañando en miel cada uno de los pestiños y colocándolos en la bandeja definitiva donde los vayamos a presentar.
Una vez terminada esta operación, podemos añadir unas bolitas de anís de colores para decorar nuestros pestiños, y ya estarán listos para comer.




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