Quiero animar a todos a que no perdamos el foco en el mensaje esencial que el Papa transmite, y en lo que Dios quiere comunicarnos a cada uno en particular. Tenemos que escuchar y abrir el corazón estos días para que sea una visita fructífera de verdad
La llegada de un Pontífice a España es uno de los mayores retos operativos y de diplomacia que puede enfrentar el país. La envergadura del Viaje Apostólico de León XIV, -como Santo Padre y como Jefe del Estado-, contempla escalas y eventos masivos en Madrid, Barcelona, Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife, por lo que exige la coordinación de la Conferencia Episcopal y las Diocesis implicadas entre más de 40 entidades públicas, del Estado, de las comunidades Autónomas y ayuntamientos.
Desde la perspectiva de la organización, y de forma muy específica para el equipo de Comunicación, coordinar un evento de esta magnitud, es uno de los mayores desafíos profesionales a los que se puede enfrentar un profesional. Incluye atender a los más de 5.000 periodistas acreditados procedentes de 80 países, con peticiones tan barrocas como un periodista de motor interesado en la cilindrada del Papamóvil, u otro de agropopular preguntando por la preparación de las formas que se utilizarán en la Misa del Corpus.
Estrategia publicitaria: «Alzad la mirada»
Una de las grandes bazas del equipo de comunicación ha sido el lanzamiento de la campaña institucional que precedió a la llegada del Papa. Con el lema oficial «Alzad la mirada», y los videos “Amigos” y “Metro”, el Comité ha buscado trascender el ámbito estrictamente católico para conectar con el conjunto de la sociedad, abordando temas de gran calado social como la polarización y la crisis de los inmigrantes.
Cuestiones que merecen ser comentadas
Entre todo el bullicio previo, no olvidemos que la agenda oficial del Papa en España está marcada por una intensa sucesión de actos, muchos de ellos multitudinarios y otros más institucionales, como el del Palacio Real o el Parlamento español, todos ellos con sus saludos y discursos. Pero además de la ocupada agenda pública, el Santa Padre mantendrá una serie de encuentros privados en la Nunciatura que no le dejarán un rato de descanso. Su ritmo de trabajo sera enorme, por lo que además de fuerza moral y espiritual, que no dudo que traerá a espuertas, va a necesitar una buena forma física a sus 70 años.
Por otro lado, quiero destacar que las previsiones de asistencia e impacto mediático se han visto ampliamente superadas, lo que ha provocado que se tenga que recalcular y buscar soluciones alternativas para intentar dar cabida a tantísima gente de la mejor manera possible. Por ejemplo, la prevision de periodistas se ha quintuplicado. Teniendo localidades para 1.000 personas, se han acreditado más de 5.000 comunicadores de todo el mundo.
Cabe resaltar que la estricta seguridad exigida por el Ministerio del Interior y el exhaustivo control de información solicitado por las fuerzas policiales han dificultado y ralentizado considerablemente los procesos habituales de inscripción y entrega de acreditaciones.
Pese a algunas dificultades y largas jornadas de trabajo, el equipo organizativo ha mantenido en todo momento un espíritu de alegría y esperanza, ofreciendo siempre una sonrisa y una palabra amable al de al lado, y creando un vínculo que va más alla de lo profesional. Esto es realmente lo que distingue cualquier equipo de trabajo con un grupo comprometido con la Iglesia, que sabe que su misión trasciende y que vive en comunidad.
Por último, quiero animar a todos a que no perdamos el foco en el mensaje esencial que el Papa transmite, y en lo que Dios quiere comunicarnos a cada uno en particular. Es necesario apartar el ruido derivado de las cifras de peregrinos, la logística general y los cortes de tráfico, colocando el corazón en modo de escucha y silencio. Merece la pena.
Maria Luengo




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