Algunos prefieren seguir en su ignorancia y hacerse famosos por hablar de ello, ¡pero los jóvenes no!
Hasta ayer no sabía quién era Silvia Abril, no tenía ni idea de que existiera alguien que se llamara así, y menos sabía a qué se dedicaba. Supongo que NO sería muy famosa, hasta hoy claro, así que, como ella dice, me niego a aceptar que fuera alguien interesante para tener en cuenta las palabras que salen de su boca. Si fuera un poco más inteligente, o tuviera algo de cabeza, no las habría dicho ya que sería capaz de cuestionarse o plantearse lo que está pasando con los jóvenes. Sería capaz de preguntarse acerca de qué es lo que tanto les atrae de la fe católica para que se llenen estadios con conciertos religiosos, para que haya adoraciones multitudinarias, retiros con lista de espera todos los fines de semana y prefieran asistir a ellos a estar en las discotecas o emboracharse por las esquinas, como pasaba cuando ella era joven.
Creo que precisamente ha utilizado esas palabras que, además de mostrar su falta de cultura, denotan lo poco que sabe de la vida y de la fe, y así darse a conocer en un país donde la mayoría de sus actores no tienen mucho futuro, y donde los Premios Goya llevan años sin suscitar interés en gran parte de la población.
“Me niego a aceptar que la juventud tire hacia lo cristiano, me da pena que necesiten creer en algo y se agarren a la fe cristiana. Vaya chiringuito que tiene montado la Iglesia” fueron sus palabras. Pero no sabe lo que se pierde, seguro que más pena les da a ellos (y a nosotros los adultos también) de que muchos se pierdan la gran aventura de seguir a Jesucristo, de no volver a sentirte nunca sola, y de que tu vida tenga sentido siempre, de vivir para los demás haciendo de este mundo algo mejor sin tener que decir tonterías para seguir chupando de subvenciones, de tener esperanza incluso en los peores momentos, y de saber que la VERDAD existe.
Quizás sea precisamente la edad, y la necesidad de financien su trabajo con subvenciones financiadas con el dinero de los impuestos del trabajo de otros, lo que hace que algunos se cierren ante la belleza del amor, pero por ello deberían ser más cautos a la hora de hablar.
Los denostados premios Goya, junto con el cine español, creo que lo van a tener cada vez más difícil a pesar del que parecía un cambio esperanzador gracias a la película de Los domingos, y lo siento por aquellos actores y directores que no tienen nada que ver con este chiringuito del gobierno y que pasan de someterse a ideologías. Yo prefiero seguir a los jóvenes y dejarte llevar por su alegría y su ánimo que perder el tiempo soportando patochadas de adultos, quizás un tanto amargados, que presumen de “no creer en nada”. Porque si no crees en nada, la nada llenará ese espacio, y el mismo nombre indica de lo que lo rellena, de nada.
¿Qué es ser cristiano?
Es un encuentro personal con Cristo, que nos muestra el amor más puro al que aspirar y para el que hemos sido creados. El amor ideal que da la vida por sus hermanos, el que pone la otra mejilla (cuánto me cuesta esto), el que piensa en el otro antes que uno mismo, el que denuncia las injusticias, el que rechaza la mentira, el que busca la verdad por la que incluso está dispuesto a renunciar a todo, el que defiende la dignidad de todo ser humano entregando su vida por él… es decir, todo lo contrario de lo que el mundo proclama y que nos lleva tan a mal traer.
Gracias a Dios, ¡los jóvenes siguen siendo la esperanza!




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