Ante la próxima convocatoria del 23 de marzo por la vida, vienen a mi memoria anteriores convocatorias y, todas ellas, con un único grito en común, un Sí a la vida. Además, todas ellas se han desarrollado siempre en un ambiente festivo y alegre, a pesar de la tragedia del aborto y de la eutanasia presente y creciente en nuestra sociedad. Las familias y las personas que participan quieren mostrarnos que apostar por la vida vale la pena, que la vida es motivo de alegría y de esperanza, y que lo contrario nos aboca a la muerte.

La presidenta de la Federación Española de Asociaciones Provida, Alicia Torres, y portavoz de Sí a la vida, en una entrevista dice “No vamos a bajar los brazos”, lo que expresa muy bien la actitud de los provida. Otra forma de expresarlo, al menos en mi tierra, sería “seguimos con las mangas remangadas”, lo que significa que “no vamos a dejar de luchar”, para que ésta se respete desde su concepción hasta la muerte natural.
La plataforma Sí a la Vida, formada por más de 500 asociaciones y entidades civiles nacionales e internacionales, ha convocado un año más a la sociedad española para celebrar el Día Internacional de la Vida el 23 de marzo, ya que es domingo, aunque su día sea realmente el 25 de marzo. Todos los integrantes de esta plataforma están convencidos del valor insustituible de toda vida humana y por ello asumen como un reto su y dignidad. En esta convocatoria se anima, una vez más, a las familias a participar, apoyar y disfrutar de esa jornada puesto que las familias son la base de la sociedad. Hay una convocatoria nacional en Madrid, pero también hay marchas en muchas otras ciudades españolas para que nadie se quede sin levantar su voz. Todas estas marchas constituirán un paso más para desterrar la cultura de la muerte de nuestra sociedad.
El tono de fiesta de esta marcha se plasma en el canto del himno, creado por los Hermanos Martínez en 2018 «Que viva la vida» para decir Sí a la Vida bajo el mismo color, el verde esperanza, y la misma voz.

Una forma de luchar por la vida es concienciar a las instituciones publicas y privadas a que proporcionen recursos para poder ayudar a las mujeres que lo necesiten y puedan seguir adelante con su embarazo a pesar de las dificultades a las que se enfrentan. Otra forma es fomentar la natalidad por medio de ayudas econónmicas, desgravaciones fiscales, flexibilización de la jornada laboral, contabilizar los años de crianza de los hijos de alguna manera con los del trabajo, (…). Todo sería posible si se valorase la maternidad como fuente de vida y como bien social. Además, la falta de ayuda a la natalidad es una postura contraria a nuestro estado de bienestar, al mantenimiento de nuestras pensiones, en definitiva, al mantenimiento de nuestro relevo generacional, que es lo que realmente garantiza la continuidad de nuestra vida.
Una de las asociaciones que participará en la marcha es la de 40 días por la vida, cuyo Coordinador de Tecnología de la Información y Comunicación (TIC), D. Juan Presa propone: denominar al aborto provocado un feticidio, y advierte de que el neolenguaje que se usa al decir «interrupción del embarazo o aborto», en lugar de decir que es la muerte provocada de un feto, va creando pensamientos orientados a debilitar o apagar la conciencia moral de la persona, y determinando su vida.
El compromiso por la defensa de la vida y la dignidad de la persona exige también cuidar a los mayores como se merecen. Una de las tareas es instar a las administraciones públicas y privadas a establecer las ayudas necesarias para que las personas mayores puedan vivir dignamente la última etapa de su vida, en su propia casa o en una residencia. Además, hay que lograr que los cuidados paliativos de calidad sean accesibles para todos desde cualquier rincón de España.
Hay que mantener la esperanza en que la historia nos demostrará que siempre vale la pena apostar por la vida y por la maternidad.




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