Se celebra estos días la Feria del Libro en Madrid, buen momento para abastecerse de libros interesante para leer este verano que parece haber entrado con toda su fuerza este año. Aunque el día del libro se celebre en abril, también es hoy, mañana, pasado, ayer … y todos los días, porque cualquier momento es bueno para comenzar a leer un buen libro. Y por mucho que en los colegios se reserve un día para tan loable y necesaria actividad, si durante el curso no se estimula la lectura, si no son todos los días «el día del libro», de poco servirá. La lectura no es una moda ni una imposición, es algo que se cultiva, que se trabaja, y que cultivándolo, cultivamos al mismo tiempo nuestra alma.
No hace falta recordar los beneficios de este buen hábito, los que sabemos y hemos experimentado los mismos no solemos abandonarlo. Aprender más, saber más, investigar, vivir otras vidas, descubrir nuevos mundos, adquirir nuevos conocimientos, meditar, o que la imaginación vuele junto con las palabras …
Fomentar la lectura solo tiene sentido si fomentamos la lectura de los buenos libros, y por mucho que se diga que no importa lo que se lee, que lo importante es leer simplemente, esto no es verdad. La elección de un mal libro puede llevarnos por caminos equivocados, contrarrestar la educación familiar, o incluso animar a no seguir leyendo por haber elegido un libro demasiado aburrido o no adecuado a los conocimientos, o a la edad del lector. No todo lo que se escribe es bueno ni verdadero. Los libros sirven para sembrar valores, o reconocer lo incorrecto, son moralizantes cuando son buenos, o desmoralizantes cuando no lo son, de ahí la importancia de la elección de los libros en la educación: hay que estimular «la buena lectura».

«Seríamos peores de lo que somos sin los buenos libros que leímos, más conformistas, menos insumisos y el espíritu crítico, motor del progreso, ni siquiera existiría». Mario Vargas Llosa
Hay muchas formas de potenciar la lectura en los niños. Es verdad que un padre o madre lector es una gran ayuda, pero por mucho que se lea en casa, si los libros que se les ofrecen no son atractivos, el niño perderá el interés. Contarles cuentos y ver libros desde pequeños, incluso cuando todavía no está en su mano aprender a leer, es una buena oportunidad de que se familiaricen con este mundo, pero para ello, tanto los dibujos como las historias deberían ser atrayentes y mostrar la belleza de lo que se quiere transmitir. Siento criticar a Pepa-Pig y tanto dibujos deformes, y nada atrayentes que sólo educan en el feísmo. Hay quien dirá que el moderno, que el mundo está lleno de feos y guapos, pero no va de mostrar vidas maravillosas y gente guapa, sino de que el niño se eduque en la belleza, para saberla buscar en su vida, en las buenas acciones, que muestren personajes y acciones coherentes con el mensaje de cada uno, ya que muchas veces el bien sale a la luz precisamente como resultado de una mala acción, porque es cierto que la belleza atrae de forma natural.
Por otro lado, a veces nos encontramos con una gran abundancia de libros sin sentido, pensados casi para tontos (con perdón), en lugar de para niños. ¿Porque un niño sea pequeño no puede razonar y pensar?, ¿no debe tener lógica el desenlace?, ¿no puede ser creativo?
En una época donde los deberes de lectura eran a diario, leer libros rollo, rollo, rollo, hacía más difícil entusiasmarles y que descubrieran otros mundos cuando por ejemplo, todo se desarrollaba entorno a un lápiz que daba vueltas simplemente.
Por otro lado, y puestos a quitar, también habría que desterrar los libros, que no sólo no aportan, sino que más bien destruyen.
Si la literatura va a servir para derrumbar valores, mejor que por lo menos no sea en la infancia, y desde luego casi mejor no leer.
Ridiculizar a los padres, puede ser gracioso, pero desde luego nada educativo puesto que además somos los responsables de toda su vida en ese momento, su educación, su supervivencia… y minar de ese modo la autoridad e incluso el cariño o el respeto no ayuda a formar adultos equilibrados. Sin embargo, y una vez más, hay interés en destruir algunos valores.
Aún siendo adulta, reconozco que hay libros que me llegaron a traumatizar, aunque no se muy bien si fue el libro o la película que vi después y que, como suele pasar, manipulaba un tanto en mensaje que el autor quería darnos, como me paso con las series de Pinocho y Alicia en el país de las maravillas que ponían en aquellos años de ni niñez en la tele. Es triste como se puede llegar a transformar la obra de un autor con los medios audiovisuales actuales, desfiguración aumentada en la actualidad con la ideología de género y otras mentiras que invaden la historia y a las historias.
«La persona que no lee buenos libros no tiene ventaja sobre el que no puede leer».Mark Twain.
Hay que fomentar el placer de leer porque todo lo que aprenda de forma lúdica y acompañado de emociones se gravará más fácilmente en su cerebro, así que es una buena oportunidad para las historias reales. Si el storytelling, o el cuentacuentos de toda la vida, es una de las mejores formas de comunicar a todos los niveles, incluso en el mundo comercial, ¿por qué no volverlo a utilizar?
Ánimo papás, leer un cuento cada noche y que nos vean leer es el mejor de los comienzos…y comentarlo después, una gran ayuda para que se habitúen a pensar. Y la Biblia, es un buen libro para comenzar…
«La lectura de todos los buenos libros es como una conversación con las mejores personas de los siglos pasados». Descartes.




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