Por fin, tras 400 años en el olvido, Martin Schongauer es redescubierto el deslumbrante virtuosismo de este genio del siglo XV, gracias a una exposición en el Museo del Louvre.
Schongauer fue un pintor y grabador alemán del estilo Gótico Tardío. Nació en el seno de una familia de orfebres en Alsacia y revolucionó las técnicas del grabado en metal con buril, elevándolo a la categoría de obra de arte. Como pintor, combinaba el intenso realismo Flamenco con la delicadeza del estilo Gótico.

¿Qué artista puede presumir de haber influido a Alberto Durero, Lucas Cranach, Hans Baldung Grien e incluso a Rembrandt?
Considerado alemán, nació en Kolmer (ahora Colmar), ciudad de Alsacia que ha pertenecido al Imperio Alemán y a Francia en distintas etapas de la historia. Se formó como pintor y grabador, influenciado por artistas flamencos y viajó por los Países Bajos y España. Pertenece al linaje de los mejores maestros de su tiempo como Rogier van der Weyden y Dirk Bouts.
Sin embargo, Martin Schongauer (c. 1445-1491) fue relegado a un segundo plano por los historiadores del arte. Aunque el Museo del Louvre subtitula su exposición “Le Beau Martin”, igualmente podríamos llamarle “El bello desconocido”.
Su dominio de la línea influyó profundamente en las siguientes generaciones de artistas. El joven Micheangelo Buonarroti llegó a copiar al óleo uno de sus grabados que llegó hasta Roma. Alberto Durero incluso viajó para conocerle, a Breisach, ciudad fronteriza alemana a orillas del Rin, donde Schongauer se había establecido tras abandonar su ciudad natal. Pero Durero llegó tarde pues el artista había fallecido unos meses antes. El estilo y las composiciones de Martin influyeron a otros artistas posteriores, como Jacopo Zucchi.
El Louvre de Paris le rinde homenaje con una extraordinaria exposición que presenta unas cien obras: pinturas, dibujos y grabados, incluyendo 72 piezas autógrafas, una colección inédita.
Como ahora hay tres Musées du Louvre, hay que especificar Louvre de Paris. Los otros están en Lens (Francia) y en Abu Dabi (Emiratos Arabes). El apodo de “El bello Martín” se lo puso Alberto Durero. Probablemente no se refería al creador, a quien nunca conoció, sino a su obra maestra. En dos de sus dibujos inspirados en Schongauer, Durero escribió en alemán: “das Hübsch Martin”. En una época donde los juegos de palabras eran comunes, la primera parte de su nombre, “schön», significa “bello”.
De su pintura, destacan los paneles del Museo Unterlinden y la Virgen del rosal (1473), de la Iglesia de los Dominicos en Colmar. Otros lienzos, como sus Natividades, La última Cena y La Resurrección, demuestran el sublime talento de este artista místico.
Su padre, Casper, orfebre y joyero de Augsburg influyó, indudablemente, en el nivel de minucioso detalle de su obra, tanto la pictórica como la gráfica.
Martin nos cautiva con innumerables detalles realistas. Las originales composiciones de sus grabados al buril, juegan con el blanco del papel.

Naturalismo nórdico
Aunque fue recortada en el siglo XVIII, La Virgen del rosal fascina por la precisión de sus detalles, en particular el rosal repleto de pájaros: jilgueros y petirrojos. La Virgen, envuelta en un vaporoso manto rojo, sostiene delicadamente al Niño Jesús, quien juega con los rizos de su cabello. Pertenece a la categoría de las llamadas Vírgenes de la Humildad, sentada en un sencillo banco en un jardín cerrado, evocación de su Inmaculada Concepción.

La pintura refleja el naturalismo de las Escuelas del Norte, sobretodo el estilo Gótico Flamenco, que Schongauer estudió durante su viaje a los Países Bajos.
Un gran misterio rodea la trayectoria del artista. Solo sabemos que nació en Colmar hacia 1445, en el seno de una familia de joyeros y orfebres de Augsburg. Deducimos que tuvo conexión con el arte de los maestros alemanes de Nuremberg, influenciados por Rogier van der Weyden de Bruselas.
La exposición del Louvre yuxtapone su “Bendición de Cristo” con el “Tríptico de la Familia Braque” de Van der Weyden. Seguramente Schongauer conoció dibujos del maestro flamenco, o quizás viajó a Bruselas y pudo ver dibujos del artista y quizás visitara su taller. La estrecha relación entre ambos resulta evidente comparando sus obras.
Delicada preciosidad
Con una composición similar a “La Sagrada Familia”, su dibujo a tinta marrón de la “Virgen con el Clavel” impacta por su delicada belleza, a pesar de la violencia subyacente del tema. La flor que Maria ofrece a Jesús simboliza los clavos de la crucifixión. El sombreado y las ondulaciones hechas con pluma de ave, permiten al artista enfatizar el cabello suelto de la Virgen, los pliegues deshilachados de su manto y las briznas de hierba en el césped donde se desarrolla la escena.

Grabados en blanco y negro
Martin Schongauer fue un excepcional dibujante y prolífico grabador. Firmó con sus iniciales «MS» mas de 116 grabados, que abarcan temas religiosos, animales fantásticos y motivos decorativos para la orfebrería del taller de su padre. Sus líneas son fluidas y las gradaciones de blanco y negro, de una gran sutilidad. En “Muerte de la Virgen rodeada de los Apóstoles”, Schongauer sitúa el cuerpo de Maria y la vela ofrecida por San Juan en el centro de la composición. Las sombras son muy marcadas, las líneas vibrantes. La fuente de luz enfatiza la divinidad y pureza de la Virgen.

Divina sencillez
Martin pintó varias versiones exquisitas de “La Natividad”. Su divina sencillez fue inspiración para obras de generaciones posteriores. Su pequeño grabado del mismo tema, logra la máxima expresividad con pocos elementos. Centra la acción en el grupo formado por la Virgen, el asno, el buey y el Niño, dominado por una pared oscura. Nos abre la perspectiva hacia el fondo, donde aparece simultáneamente la Sagrada Familia, caminando hacia Belén. Funde dos escenas en una sola imagen.
Influencia europea
Muchos artistas le conocieron gracias a sus grabados que se propagaron por toda Europa como la pólvora. Fueron de gran inspiración para italianos como Michelangelo Buonarroti, Baccio Baldini y Jacopo Zucchi y por supuesto, el genial artista flamenco Albretch Durer.
“La tentación de San Antonio” es un impresionante grabado a buril, en blanco y negro. Quince años después fue reinterpretado por el pintor gótico español, Martin Bernat (Zaragoza 1450-1505) que pintó un oleo a todo color. Es una de muchas muestras de la influencia del “Bello Martin” por toda Europa. Para su Retablo “Virgen de Montserrat”, Bernat retoma la escena de su tocayo Martin Schongauer, pero la simplifica eliminando varios demonios tentadores para hacerla más ligera.

Un tardío homenaje
Para investigar lo poco que se conoce sobre Martin, un simposio en el Museo del Louvre reúne las investigaciones más recientes sobre su enigmática existencia.
Pantxika Béguerie-De Paepe, compromisaria de la exposición (junto con Hélène Grollemund, conservadora del Departamento de Grabados y Dibujos del Louvre), dirigió durante muchos años el Museo Unterlinden de Colmar (Alsacia, Francia). Esta pinacoteca alberga la mayoría de la obra de Schongauer y es la principal prestamista de la actual muestra en Paris. Pantxika ha dedicado su vida al estudio de Schongauer y presenta los resultados de su investigación en el catálogo de la exposición.
Al reunir las pinturas y dibujos de Schongauer junto con su importante colección de grabados, el Museo del Louvre de Paris, ha conseguido recuperar del olvido a este gran maestro, situándole en el lugar que le corresponde… por fin.
Sin duda, Martin Schoengauer es una figura clave de la Baja Edad Media, situada entre el Gótico Internacional y el Renacimiento nórdico. Viendo la calidad de sus obras maestras, no queda duda de que es justo devolver al sublime artista alsaciano, su lugar de honor en la Historia del Arte.
“Martin Schongauer: El bello inmortal” Musée du Louvre, Paris 8 abril – 20 julio, 2026
María de Juan




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