Desde su infancia el menor aprenderá la existencia de las emociones y las vivirá en diferentes situaciones. Sus padres serán quienes le ayuden a regularse en un primer momento y en su crecimiento descubrirá cómo hacerlo él mismo.
Los cuidadores principales del niño son los primeros que le ayudarán a la hora de expresar y regular sus emociones y poco a poco él aprenderá a hacerlo solo, tanto por su desarrollo madurativo como por el incremento en su capacidad de comprensión en este sentido. No es una tarea fácil pero sí muy necesaria para el bienestar emocional, social y psicológico del menor. Hablemos del concepto en sí: ¿qué supone la regulación emocional?
A la capacidad del individuo para gestionar y controlar acciones, emociones o pensamientos se le llama autorregulación. Los niños la ponen en marcha cuando aplican aquello que les permite alcanzar la calma frente a algo que les perturba. Cuando, por ejemplo, tienen problemas con la tolerancia a la frustración o se muestran agresivos y con pataletas frecuentemente, pueden existir -algo que determinará un experto- problemas de autorregulación.
Los niños tienen como un margen donde controlan sus emociones y cuando sienten inestabilidad necesitan ayuda y saber cómo retornar. Por lo tanto, las familias han de conocer al hijo, su nivel de comprensión y desarrollo, hablar con él y enseñarles a afrontar ciertas vicisitudes en casa, en la escuela y con sus amigos.
Estrategias para lograr patrones de conducta adaptativos
Irene Del Moral Grau , fundadora y psicóloga sanitaria en EREA Centro de Psicología y Salud, explica que la regulación emocional se trata de un proceso por el cual un sujeto influye en las emociones que siente, cuándo las siente, cómo las expresa y cómo actúa en base a ellas. “En las etapas tempranas de la vida, el desarrollo de una regulación emocional adecuada es crucial para el bienestar emocional, social y psicológico a largo plazo del niño”.
Añade que: “La infancia es la primera etapa de construcción de creencias y es cuando se empiezan a adquirir patrones de gestión emocional que, muy probablemente, se mantengan a largo plazo”.
Los progenitores pueden ayudar al hijo a regularse de un modo adaptativo. Para saber cómo y qué se puede hacer para que aprenda patrones de regulación adecuados y prevenir problemas cuando sea mayor, la experta nos brinda las siguientes estrategias:
- Sé un buen modelo: Los niños aprenden observando a los adultos, en especial a sus padres. Muéstrale cómo manejar las emociones de manera flexible. Cuando estés frustrado o enfadado, verbaliza tus emociones de manera calmada y evita tener reacciones impulsivas.
- Valida sus emociones: Reconoce y acepta las emociones del niño sin juzgarlas. Por ejemplo, si está triste, dile «te noto triste y está bien sentirse así porque ha tenido que ser muy duro para ti». Esto le enseña que todas las emociones son válidas. No hay emociones buenas o malas, sino son agradables o desagradables.
- Enséñale a etiquetar qué emoción siente: El primer paso para poder regular una emoción es saber cómo se llama lo que siento. Puedes usar libros, juegos o dibujos.
Contexto adecuado y fomento de la empatía

- Crea un espacio seguro para hablar: Favorece un ambiente en el que se sienta seguro para hablar de sus emociones. Escucha activamente y sin interrumpir cuando exprese lo que siente. Refuérzale cada vez que te cuente algo personal, de esa manera querrá repetir. En ese espacio seguro, es importante que tú también cuentes tus aspectos personales (siempre adaptados a la edad del niño) para que vea que es normal contarlos en el día a día en familia.
- Establece rutinas y límites claros: Estos proporcionan una sensación de seguridad y previsibilidad, pudiendo ayudarle a regular sus emociones.
- Promueve la toma de decisiones y solución de problemas: Ayuda a tu hijo a pensar en soluciones cuando se tiene que enfrentar a un problema. No le des directamente la solución, fomenta la autorreflexión. Esto trabaja su resiliencia, autonomía, autoestima y capacidad de manejar emociones difíciles.
- Fomenta la empatía y la comprensión social: Explica a tu hijo que entender y considerar los sentimientos de los demás puede mejorar tanto su gestión emocional como sus habilidades sociales y valores.
Beneficios de una conveniente regulación emocional

Sobre la importancia de que el niño regule adecuadamente sus emociones en edades tempranas, Karina Spaccapietra Puentes, psicóloga sanitaria en EREA Centro de Psicología y Salud, revela que le va a permitir alcanzar bienestar psicológico. “Los niños que aprenden a organizar sus emociones tienen menos probabilidades de desarrollar problemas de salud mental, como ansiedad y depresión”.
Es necesario conocer que una correcta capacidad de regular las emociones influye positivamente en el rendimiento escolar y el éxito académico. “La regulación emocional es clave para generar resiliencia frente a los desafíos, retos y cambios de la vida”, subraya la profesional.
La psicóloga aclara que obtener un correcto desarrollo emocional fomenta el progreso de habilidades sociales y disminuye la probabilidad de sufrir problemas de ansiedad social. “Permite a las personas interactuar de manera más efectiva y segura a largo plazo”.





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