Muchos de nosotros llevamos todo el verano queriendo ver en cualquier plataforma, ya que en los cines no ha sido posible hasta ahora, la película que ha reunido a tres grandes del cine. Y no hablamos de cualquier cine, sino del cine con valores.
La temática que denuncia una situación indeseable en un mundo supuestamente civilizado, es la causa de que no pudiésemos verla: el tráfico y abuso sexual de mujeres y niños.
El mayor obstáculo que existe para poder proteger a las mujeres y los niños de los traficantes sexuales se encuentra en la ideología distribuida en las redes.
En un mundo hiper conectado, resulta paradójico que lo que nos une sea precisamente lo que nos daña, ya que el mayor obstáculo que existe para poder proteger a las mujeres y los niños de los traficantes sexuales se encuentra en la ideología distribuida en las redes, y las leyes, que lejos de controlar, proteger y cuidar, incitan a comportamientos sexuales que pueden llegar incluso a fomentar la pornografía y la prostitución, y con ello, la trata de mujeres y niños.
La inesperadamente taquillera película “Sound of Freedom”, ha generado más de $100 millones en la taquilla de EE.UU., poniendo el foco en el tráfico sexual de niños.

La película es un thriller basado en la historia real de Tim Ballard, el fundador de Operation Underground Railroad, una organización sin fines de lucro dedicada a ayudar a las víctimas liberadas del tráfico sexual de niños.
Según algunas estimaciones, el tráfico sexual de niños mueve un montante de 150.000 millones de dólares, siendo los Estados Unidos, el mayor mercado para el tráfico sexual infantil, según denuncian los creadores de la película.
La trata de personas y el panorama internacional
Ante estos datos, el daño está garantizado. Pero, ¿qué está haciendo la comunidad internacional para luchar contra el tráfico sexual y cuáles son algunos de los obstáculos para poner fin al tráfico sexual de niños?

Sabemos que la Asamblea General de las Naciones Unidas no ha estado inactiva a la hora de debatir y adoptar tratados y resoluciones contra la trata.
Hay dos tratados internacionales vinculantes contra la trata con fines de explotación sexual, el “Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas” y el “Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la venta de niños, la prostitución infantil y la pornografía infantil”, ratificado por casi todos los países de la tierra.
La Asamblea General encargó al sistema de las Naciones Unidas la lucha contra la trata para lo que se elaboró un “Plan de Acción Mundial contra la trata” a partir de 2010. Hay que decir también que los países occidentales donan millones en ayuda bilateral. La Agencia de los EE.UU. para el Desarrollo Internacional, USAID, por sí sola, ha proporcionado más de 370 millones de dólares para combatir la trata de personas en casi 90 países desde el año 2000. Además, se llevan a cabo decenas de proyectos en la sede de la ONU cada año para hacer frente a la trata, denominada a veces como “esclavitud moderna”.
A pesar del reconocimiento del problema y de las legislaciones, programas y recomendaciones, el tráfico sexual continúa creciendo.
Pero, a pesar del reconocimiento del problema y de las legislaciones, programas y recomendaciones, el tráfico sexual continúa creciendo, aumentando precisamente, tanto en número, como en brutalidad, especialmente hacia la infancia. Por desgracia, cada vez hay más pruebas que demuestran que la prostitución legal y la pornografía son factores que contribuyen al aumento del tráfico sexual y las desviaciones sexuales, contribuyendo tristemente también al tráfico sexual de niños.
Aunque es cierto que los países estarían encantados de eliminar la prostitución y perseguir a la industria de la pornografía, es cierto que precisamente, occidente no está actuando con coherencia. De hecho, son los países occidentales quienes defienden la promoción de la libertad sexual sin restricciones, incluida la prostitución legal y la pornografía, y no reconocen el papel que desempeñan ambas en el tráfico sexual.
El tratado internacional contra la trata, por ejemplo, sólo aborda la “explotación de la prostitución ajena”, y no la compra y venta de sexo, como algo inherentemente degradante y criminal. En los últimos años, los países occidentales y las agencias de la ONU se han unido para promover la legalidad de la prostitución como necesaria para combatir el VIH/SIDA, llegando incluso a relacionar el “trabajo sexual” como una forma de empoderamiento femenino, lo cual no ha estado exento de polémica.
Del mismo modo, respecto a la pornografía, existe un tratado de 1923 contra el material obsceno, anterior a las Naciones Unidas, que ha languidecido durante 100 años con sólo un puñado de ratificaciones, y del cual no se habla.
Es difícil luchar contra la pornografía cuando se acepta a veces como una forma de arte o entretenimiento, o como material protegido por la libertad de expresión.
Es difícil luchar contra la pornografía cuando se llega a aceptar a veces como una forma de arte o entretenimiento, o como material protegido por la libertad de expresión. Incluso han alentado a los organismos de las Naciones Unidas a promover el uso de la pornografía para los niños como algo normal y saludable, como defiende Irene Montero.
La histórica conferencia de Beijing sobre la mujer condenó la pornografía por cosificar a las mujeres. Sin embargo, el camino que ha tomado todo es muy diferente debido a una libertad mal entendida y la defensa del “uso” de la persona al trivializar la sexualidad. Incoherencia tras incoherencia.
Hay que señalar que la mayoría de la pornografía producida y consumida en los Estados Unidos está permitida por la legislación federal. Así estamos donde estamos.
A pesar de estas tendencias desalentadoras, debemos seguir luchando por eliminar la ideología defensora de la autonomía sexual sin restricciones. Hay un creciente movimiento internacional de base contra la pornografía y la prostitución, que llama la atención no solo sobre cómo estas contribuyen al tráfico sexual, sino sobre cómo dañan a las personas, las familias y la sociedad.

En otoño pasado, la Asamblea General se refirió por primera vez a la necesidad de castigar y contrarrestar la “demanda” de sexo en una declaración política contra la trata. Si bien esto está lejos de condenar la pornografía o la prostitución per se, puede ser el comienzo de abordar las causas profundas que alimentan el tráfico sexual.
La trata de personas en España
Podemos pensar que este problema es casi exclusivo de sociedades menos avanzadas, pero no. En España, el pasado año casi se triplicaron los menores víctimas de trata con fines de explotación sexual, según la Memoria de la Fiscalía General del Estado, quien advierte que «supone un importante ascenso respecto del año anterior».
Sólo en la fiscalía de Madrid ocho de los nuevos procedimientos iniciados en el año 2022 corresponden a casos de prostitución de menores.
Según datos de la fiscal delegada de Madrid, ha continuado creciendo la tendencia del número de procedimientos en los que las víctimas de explotación por prostitución son menores de edad, correspondiendo estas cifras, tanto a mujeres como hombres, procedentes en muchas ocasiones de familias con dificultades, algunos de ellos en situación de desamparo, o con débiles apoyos familiares o sociales, que son atraídos a esta actividad como medio de obtener una ganancia económica inmediata. Y por ejemplo, sólo en la fiscalía de Madrid ocho de los nuevos procedimientos iniciados en el año 2022 corresponden a casos de prostitución de menores. «Ello implica intensificar las labores de coordinación, tanto con la fiscalía para la protección y tutela de víctimas del delito, como con la sección de protección de menores, con la entidad administrativa responsable de los menores y con los directores de los centros en los que algunos se encuentran residiendo», advierte.
La mayoría son mujeres
En total, las víctimas de trata con fines de explotación sexual identificadas en 2022 ascienden a 231, de las cuales 5 eran varones, por lo que el 97,8% de estas víctimas fueron mujeres. A las víctimas identificadas hay que añadir otras 7 personas más en grave riesgo, según apunta la Fiscalía.

El origen de las mujeres es casi el su totalidad extrajeras, y proceden mayoritariamente de países iberoamericanos: Colombia (60), Paraguay (29), Brasil (25), Rumania (15) Venezuela (11), Honduras (7), República Dominicana (6), El Salvador, Argentina, Ecuador, Panamá y Perú. Y en el caso de las 24 víctimas cuya concreta nacionalidad no consta, se sabe que son sobre todo de Sudamérica; aunque también hay víctimas de Marruecos, Senegal, Nigeria, China, Francia, Ucrania, y Albania. De todas ellas, 4 víctimas eran españolas.
De entre todas las nacionalidades, la Fiscalía destaca el incremento «notable» de víctimas procedentes de Colombia, ya que de las 39 identificadas en el año 2021 han pasado a 60 en 2022, cuyo aumento se relaciona directamente con el aumento de las entradas en nuestro país debido a la situación política de Colombia.
En 2023 siguen aumentando los delitos contra la libertad sexual
Pero en lo que llevamos de año, los datos acumulados en base a estadísticas internas de Policía Nacional, Guardia Civil, cuerpos autonómicos y locales revelan un aumento en los delitos contra la libertad sexual aumentaron un 13,2% en los periodos de tiempo señalados, pasando de 8.448 en 2022 a 9.560 en 2023. En esta categoría se incluyen tanto las agresiones sexuales con penetración, como el resto de delitos contra la libertad sexual.
Es triste ver como, para el Ministerio de Interior, el aumento de los delitos contra la libertad sexual no existe, ya que lo soluciona diciendo que simplemente se denuncian más.
Es muy triste como este crecimiento imparable es justificado por el Ministerio del Interior en su informe: «Por lo que se refiere a los delitos contra la libertad sexual (excluidos los computados de manera online), entre enero y junio de 2023 han experimentado un incremento del 13,2% sobre el mismo periodo del año anterior. Este aumento debe ponerse, en parte, en relación con las activas políticas de concienciación y de reducción de la tolerancia social y personal frente a este tipo de hechos delictivos, que se traducen en una mayor disposición de las víctimas a denunciarlos y a poner sus casos en manos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad».

Viendo la realidad actual y los datos, es muy triste concluir como, para el Ministerio de Interior, el aumento de los delitos contra la libertad sexual no existe, ya que lo soluciona diciendo que simplemente se denuncian más.
Esta postura coincide con las ideologías que, no solo en España, promueven una sexualidad sin sentido. Ir al origen del problema equivale a una actuación que tristemente no quieren, ni poner en marcha, ni les importa.




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