En algún lugar de un libro hay una frase esperándonos para darle un sentido a la existencia. Miguel de Cervantes
En muchos hogares, aunque no en todos, encontramos estanterías llenas de libros, llenas de páginas repletas de aventuras, de viajes a lugares mágicos y formas de viajar en el tiempo, en el espacio y, cómo obviarlo, en el conocimiento. Se dice que un amigo es un tesoro, y el libro, el amigo en que se convierte mientras los días en que nos acompaña su lectura, también.
¿Por qué digo que un libro es un tesoro?
Podemos encontrar libros de muchos tipos, los hay de todos los tamaños y colores, buenos y malos también, pero lo más importante, es que son tan variados como la imaginación o las ganas de investigar del ser humano.
Hay novelas de amor en las que encontraremos pasión y esperanza, hay libros de historia que nos narrarán las más famosas hazañas bélicas, hay libros que recogen las enseñanzas reveladas como la Biblia o el saber del ser humano, desde Platón, Aristóteles y Santo Tomás hasta nuestros días. En definitiva… todo el saber del hombre.
La belleza de pasar la página
Los defensores de la IA dirán que no falta recurrir a los libros, y los del libro digital, que es más cómodo y no ocupa espacio, pero hay muchos más beneficios que inconvenientes en la lectura física de un libro.
Hoy celebramos el Día del libro, y aunque es su día, lo cierto es que debería ser un hábito de todos los días.
La noticia de que estamos ante el mayor hackeo cerebral de la historia de la humanidad nos confirma que, lo que hace años era una sospecha, se ha convertido en una certeza. El gran drama de la irrupción en nuestras vidas de la imposición tecnológica hace que la lectura y los libros vuelvan ser la opción fundamental necesaria para el desarrollo cognitivo de las jóvenes generaciones, y aunque no se hable tanto de ello, de las no tan jóvenes también.
Hay quien dice que la lectura, mientras sea lectura, es igual en papel que digital, pero no es lo mismo. A primera vista, el uso del papel establece también una conexión directa del lector con el libro. ¡Cuántas veces nos acordamos de la portada o de las imágenes antes que del título o del autor! Se establece una relación con la historia que paseamos. Por otro lado, ojear los libros en una librería nos invita a la lectura de algunos más que otros. Es un proceso de selección se realiza con más cariño que cuando compramos un libro por internet, coges uno, otro, dejas el anterior, incluso me puedo pasar horas eligiendo entre varios porque llevarse todos sería un problema para el bolsillo, además de la acumulación en un espacio limitado que supone muchas veces.
El tacto también es importante, el volver la página, subrayar las ideas que nos llaman la atención, volver a la página que nos llamó la atención para releerla, y poder leer al sol, algo que en verano se agradece.
Los libros además estimulan la imaginación, no es lo mismo ver una película ni una serie, que leer y dejar volar las imágenes en nuestra mente. Imaginarnos los escenarios, los personajes e incluso sus reacciones, porque la imaginación siempre va más allá. Además, siempre que hemos leído un libro vemos como nos decepcionamos ante la película del mismo título, porque la imaginación es libre, no está atada a nadie, y en esa libertad la imaginación abarca mucho más.
La lectura y los niños
Hay magia en leer un cuento a un niño, no pueden evitar una cara de asombro mientras les sorprende lo que va sucediendo en la historia, y de admiración por ese lector que está abriéndoles un mundo nuevo que descubrir entre reglones.
La lectura es un maravilloso hábito que merece la pena empezar en la infancia, y que podrá acompañarles de por vida, es un fiel amigo en la soledad, un gran compañero de viaje que puede enseñarnos todos los rincones del mundo a través de esas descripciones detalladas, pueden enseñarnos lecciones de la vida y la empatía permitiendo que nos pongamos en el papel del personaje al transmitirnos lo que siente o cómo se encuentra.
La lectura infantil se comienza desde la infancia admirando los dibujos de los libros, y sin duda, cuanto más bellos sean estos, más les traerán. Las historias contadas en un libro les animará a imagina, sobre las ilustraciones que descubren, historias que no habían sido capaces ni de imagina. Es una pena que hoy en día en muchas ocasiones esos libros de cuentos infantiles estén cogiendo polvo en las estanterías mientras la televisión y los móviles trabajan sin parar.
El libro aporta muchas vías que nos enseñarán y ayudarán a utilizar más áreas de nuestro cerebro, a desarrollar la imaginación y la creatividad, a aumentar tanto nuestro vocabulario como a mejorar la capacidad de comprensión lectora, muy importante en la infancia. Está demostrado que los niños que leen desde su infancia tendrán un mayor y mejor vocabulario que los que no leen, lo que repercutirá muy positivamente en su nivel académico futuro.
Una de las graves consecuencias de no fomentar la lectura en el hogar desde la infancia, es que sus consecuencias se extrapolan a todos los ámbitos y edades, dejen que me explique. En 2007 se reportaba que 9 de cada 10 menores de 13 años eran lectores, es decir el 90% de los niños leía, mientras que actualmente la cifra se encuentra en el 77,2%. Este descenso no es nada desdeñable, puesto que la lectura y el número de palabras que escuchan los niños es directamente proporcional a la capacidad comprensora que más tarde desarrollaran, porque de esto depende que el niño al crecer y convertirse en adolescente comprenda lo que pone en los libros de texto y sea capaz de aprender de ello, de ello depende que sea capaz de expresar sus pensamientos, conocimiento y opiniones por escrito, porque si algo hemos aprendido es que solo perdurará lo que quede por escrito. A día de hoy conocemos gran parte de nuestra historia por los escritos que se han preservado a lo largo de los años y que se nos ha permitido estudiar posteriormente. La incapacidad de muchos adolescentes para comprender textos escritos les dificultará su camino por la universidad, y dará ventaja a los que si leyeron, leen y tienen mayor vocabulario, por lo tanto, podemos deducir de esta serie de premisas que además determinará su futuro nivel social y adquisitivo, pues de él depende su trabajo y conocimientos previos.
Los libros, maestros para la vida
Es una tragedia que alguien se pierda las maravillas que hay escondidas dentro de unas cubiertas de cuero, a menudo en este tipo de libros solemos encontrar grandes obras que han trascendido los años y los momentos culturales y llegan a nuestros días después de siglos pero que nos revelan las grandes preguntas trascendentales de la humanidad, algo que es intemporal y común a épocas e incluso a cultural.
En esta pequeña cita
“Iré por donde me lleve mi naturaleza –me irritaría que me guiase otro cualquiera– , adonde grises rebaños pacen entre helechos, adonde el viento indómito sopla en las laderas. ¿Qué revelan estos montes solos que valga la pena? No alcanzo a decir cuánta gloria y desconsuelo: la tierra que mueve a sentir a un corazón humano puede contener los mundos del Cielo y el Infierno”. Emily Bronte
Este pequeño extracto de Cumbres borrascosas recoge palabras intensas y tristes, que anticipan el viaje que atravesaremos en las páginas de la novela, una historia de amor ambientada en los desolados páramos de Yorkshire a finales del siglo XVIII, se trata de una novela que transita entre el Cielo y el Infierno, como transitan los personajes de las familias protagonistas. Recientemente esta novela ha tenido un resurgir, realizaron una versión cinematográfica del libro, que llevó a un resurgir del mismo aumentando de nuevo sus ventas entre la juventud. Las películas siempre privaran al espectador de la riqueza que es tener la licencia de poder imaginarse las escenas y los personajes, de hacerlos nuestros ajustados a nuestra imaginación al leer las palabras por nosotros mismos, seremos capaces de sentir ese “viento indómito” mientras andamos por esas laderas típicas de la zona rural de Inglaterra.
Recordemos la magia de los cuentos que nos leían nuestros padres, acompañados de esas maravillosas ilustraciones. Recordemos las aventuras que hemos vivido a través de libros como “los cinco”, “20.000 leguas de viaje submarino” o “mujercitas”, junto con todas las lecciones que podíamos sacar de ellos. Y recordemos todo lo que hemos aprendido a través de ellos, de historia, economía, leyes o medicina… porque todo lo que hay escondido entre esos reglones es lo que nos ha ayudado, en una gran medida, a ser quiénes somos.
Maria Cañones





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