Echaos pa’lante

El otro día Pérez Reverte escribió en Twitter: “Cuando era joven me enfurecía la maldad. Desde hace unos años, lo que más me enfurece es la estupidez”.

Aparte de la sonada compra de Albert Rivera de una casa de 1.000.000 de euros, una estupidez muy grande y nada ejemplar para quien pretende regenerar “a las clases medias”, la gran estupidez y maldad del momento viene del PSOE y Podemos (además de otros que lo hacen posible, como la abstención de Ciudadanos,) esa socialdemocracia moribunda en Europa, aquí en España anuncia su última ocurrencia, aprobar la eutanasia o el suicidio de personas con fondos públicos. Los ilusionistas de la tergiversación del lenguaje, sueltan eslóganes como: “La última libertad”; “La muerte digna”, “Que nadie sufra, sé humano y no inhumano”, etc.

 

Pepe Navarro: fotografía Telecinco

Pepe Navarro, el periodista, le contó a Bertín Osborne, en su casa o en la suya, cómo murió su padre. De una manera muy disimulada vino a decir que en un momento dado el médico le dijo que el hombre ya andaba en las últimas y que si procedían. Proseguía con el relato y sin disimulo, pero sin citar explícitamente ciertas palabras vino a decir que le dijo al médico “proceda”. El caso es que el periodista narró con mucha pasión cómo estando su padre en las últimas, al hijo se le ocurrió ponerle la canción del legionario, “Soy el novio de la muerte” y que de repente su padre emergió, como que volvía a la vida. Y lo que recuerdo de aquella narración fue algo así como “yo paré todo aquello y mi padre duró todavía unos meses más”.

 

Hace unos días Santiago Cañizares, el gran portero afirmaba: “Piensas que son tuyos, pero tus hijos son de Dios”, en un precioso testimonio junto a su mujer sobre lo que ha supuesto para ellos como padres perder a su hijo Santi.

Un hijo que se iba a cargar a su padre, entiende de golpe la grandeza de la vida humana al ver a su padre moribundo cantar “El novio de la muerte”; unos padres que acaban de perder a su hijo pequeñito y con inmenso dolor son capaces de hablar con paz y serenidad y hasta con gratitud del tiempo pasado con su hijo.

“Las cosas hay que decirlas claramente: La calidad de una civilización se mide por el respeto que le profesa al más débil de sus miembros. No hay otro criterio para juzgarla.” J.Lejeune

¿Qué encontramos en esta encrucijada de la vida y la muerte? Belleza, lucha, aceptación, no temer al dolor, dignidad, auténtica libertad. En todos ha habido incertidumbre, dolor, sufrimiento, oscuridad, todos han visto de cerca la muerte, hasta que ésta llega, furtiva, esperada sin ser anhelada.

El sociólogo Fernando Vidal afirma: “España tiene una fuerte tendencia a destruirse a sí misma.” Frase contundente, pero real, nadie como nosotros los españoles para llegar al desarrollo más amplio de la falta de entendimiento y autodestruirnos. Al mismo tiempo, este sociólogo comenta con pasión: “España es un país de gran inspiración y que si quiere puede tener como misión inspirar a otros.”

Pues queda en nuestra voluntad, no en nuestra intención de voto, optar por la deriva de la estupidez y la perversión como es la eutanasia, o bien, plantarnos y elegir ser un país de inspiración e inspirador.

La inspiración puesta en práctica se llama: Cuidados paliativos, y sí, con fondos públicos.

Como muy bien afirmó el inmenso Dr. Jérôme Lejeune: “Las cosas hay que decirlas claramente: La calidad de una civilización se mide por el respeto que le profesa al más débil de sus miembros. No hay otro criterio para juzgarla.”

Me quedo con la belleza, con la lucha, con valor ante el dolor, “echaos pa’lante” con el sufrimiento, con la aceptación, con la dignidad, con la auténtica libertad, por respeto y con amor, en definitiva con la Verdad, la muerte día tras día viene a nuestro encuentro, dejemos a la muerte en paz y que cumpla con su cometido.

 

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