Virginia Abascal, icono inspiracional para el lujo sostenible

Contamos este mes con el honor de entrevistar a un icono inspiracional del emprendimiento en lujo sostenible, Virginia Abascal CEO de Verdeagua, a través de esta interesante charla nos vamos a introducir en las profundidades de su vida y de su tarea profesional.

LD: ¿Quién es Virginia Abascal?

VA: Adoro viajar y perderme en los mercados locales, pasar horas observando los puestos de verdura y fruta, sus colores, los vendedores de especias, de ungüentos, de flores. Me gusta charlar con los artesanos, ver como sus manos tejen cestos, modelan cuencos, bordan manteles. No recuerdo exactamente cuándo llegué a sentir que me había enamorado de esta forma de vida. Una vida en contacto con la artesanía de otras culturas, con procesos de creación con las manos, sin prisa, sin seguir las modas y donde cada objeto es único por su imperfecta belleza.

Desde pequeña he tenido el privilegio de vivir experiencias que han marcado la forma en la cual me relaciono con el mundo. Crecí en una familia de mujeres, con mi hermana y mi madre, la cual cambió a una edad temprana las cómodas vacaciones en la playa por una mochila. Viajamos por países rebosantes de colores, como India, Méjico, Guatemala, Marruecos, Perú, Senegal… Y yo sentía muy dentro de mí, que esos viajes me empujaban hacia lo relacionado con la creatividad. Era como si en cada viaje, se estuviese gestando una necesidad de devolver de alguna manera la belleza que el mundo me aportaba.

Estudié empresariales entre Madrid e Inglaterra. Trabajé dos años con un proyecto relacionado con la Unión Europea. Ahorré para pagarme un máster en Holanda, país donde a comienzos de los años 90 ya estaban muy metidos en temas de comercio justo y sostenibilidad. Estudié un máster en relaciones internacionales especializándome en desarrollo sostenible. Vivir en Ámsterdam con 25 años es una experiencia extraordinaria, con mi bicicleta y una cesta recorría la ciudad en busca de organizaciones que trabajaban con comercio justo. Fue increíble.

Era como si en cada viaje, se estuviese gestando una necesidad de devolver de alguna manera la belleza que el mundo me aportaba.

Después regresé a España, rechacé una oferta en Suiza, quería estar cerca de los míos por temas personales. Entré a trabajar en la Oficina Comercial de la Embajada USA en Madrid. Estuve casi 7 años, y después de pensármelo mucho, decidí irme y embarcarme en una aventura que se llama Verdeagua y que este año cumple 10 años.

Verdeagua es una firma de joyas para mujeres que buscan algo diferente, que les haga sentir especial, sabiendo que la joya que adquieren trasciende las modas, que está diseñada con pasión por los materiales y detalles que la componen, desde los colores de las gemas hasta el envoltorio de cada joya. Creamos series limitadas y muchas piezas únicas. Los orfebres con los que trabajo son personas pagadas dignamente, y todo el proceso es transparente. En la medida de lo que puedo, quiero que mi firma sea sostenible. No hay prisa, hay amor.

Ahora vivo en Madrid con mis dos hijos y un hombre que me apoya con mis avatares creativos. Hace tres años necesitaba parar con todo, se juntaron muchas cosas en mi vida, y tener tu propio negocio no es fácil. Pero como soy inquieta y creo que formarse siempre es algo positivo, hice un máster en dirección de marketing para empresas de moda y lujo, de nuevo especializándome en moda sostenible.

Yo intento mantener un equilibrio entre ambos lugares, trabajo y familia. Para mi es fundamental.

Decidí retomar las riendas de Verdeagua y darle un nuevo impulso, más enfocado y concreto, así como ser profesora e impartir conferencias y masterclass relacionados con mi marca. Y poco a poco, con mucho esfuerzo e ilusión, puedo decir que estoy donde quiero estar.

Me gusta levantarme y desayunar tranquila, llevar a mis hijos al colegio, y luego trabajar. He aprendido a ser muy eficiente con mi tiempo. La inspiración llega sin avisar. Valoro la honestidad, la valentía y sobre todo, el saber que cuando te caes, por mi abajo que estés, es el mejor momento para aprender y levantarse. Las cosas no cambian si tu no haces nada para cambiar.

LD: Tu experiencia en comercio internacional te ha permitido un conocimiento más cercano de la realidad económica mundial ¿está preparado el mercado de la moda para hacer frente a la desaceleración que reclama el cambio sostenible?

VA: Me gusta ser positiva, a sí que creo que existe una predisposición para que así sea. Sí está preparado, pero hay que ser muy prudente en el sí. Es un sí complejo; estamos en un nuevo camino, que se están haciendo muchas cosas, pero las empresas grandes han de dar un giro de 180º en su sistema productivo, que resulta complejo. El mundo del lujo se está acercando a la sostenibilidad. Y en España donde las empresas de fast fashion son tan fuertes se comienza a dar un giro. Pequeños pasos que van dando sus frutos.

LD: Estamos celebrando el 70 aniversario de la declaración de los derechos humanos, ¿somos conscientes como consumidores de nuestra responsabilidad a la hora de exigir a las marcas sobre la vigilancia de su respeto, tanto en la cadena de suministro como en los procesos de fabricación y de distribución?

VA: Es un tiempo largo, la vida de muchas personas. Todavía hay un gran número de consumidores que no reciben la información adecuada para exigir. Cuando hay necesidades básicas que no están cubiertas, no se paran a pensar en quién ha hecho las prendas. El cambio en el consumidor parte de la educación. El cambio se producirá cuando el consumidor sea consciente de lo que hay detrás de la cadena de suministro y producción.

LD: ¿Qué te inspiran los términos: respeto, cuidado, diversidad cultural?

VA: Coherencia, respeto con todo lo que se hace. El mundo está lleno de diferencias que merecen ser respetadas. Esta diversidad fue justamente lo que motivo mi cambio profesional. A través del conocimiento llega al respeto. Son los pilares con los que me levanto y acuesto cada día.

LD: Susana Saulquín en su libro “La moda, después” (1991) dedica un capítulo a la “calidad del habitar”, donde nos anima a evolucionar hacia una “lógica basada en principios éticos”. ¿Podemos estar acostumbrándonos a hablar de la necesidad de la ética, pero no saber de lo que significa y conlleva el término?

VA: Existe un movimiento fuerte de concienciación hacia un cambio, avance y evolución. Todavía hay un amplio sector de la población que si bien tienen cierto nivel adquisitivo, no cala en la necesidad de la cultura que hace posible calar en estos términos.

El trabajo radica en la base, para lograr cambios estructurales en la población. La ética, me encanta como término, pero su conciencia como tal pertenece a un grupo reducido de la población todavía.

La ética, me encanta como término, pero su conciencia como tal pertenece a un grupo reducido de la población todavía.

LD: José Antonio Marina en su reciente libro “El bosque pedagógico” (2017) hace referencia al peligro que entraña poner excesivo énfasis en el “subjetivismo” y el riesgo de una autoestima desenfocada ¿cómo contribuye el cuidado de la imagen al cultivo de una sana autoestima?

VA: Para mí, la moda y el cuidado del cuerpo, es la base para la autoestima. El modo de cuidarnos repercute en el modo de relacionarnos con la naturaleza y con nosotros mismos. Las redes sociales se han convertido en una plataforma de modelos de belleza, con demasiada frecuencia con sentido negativo. Pero me gusta verlo, en lugar de como un problema, como una oportunidad. El cuidado de nosotros mismos es una oportunidad de acercamiento a procesos creativos y marcas que se preocupan por el desarrollo de la persona y del medio ambiente.

LD: El Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas aprobó en 2011 una serie de recomendaciones conocidas como los Principios Rectores sobre las empresas y los derechos humanos: proteger, respetar y remediar”, con el fin de implementar los derechos humanos en las empresas ¿existe conciencia de esto en el mercado de la moda?

VA: Creo que en este momento si podemos hablar de que existe una conciencia en el mercado de la moda sobre el respeto de los derechos humanos. Los incidentes de Bangladesh junto a otros más han sido el comienzo de un nuevo camino. Los medios de comunicación cada vez transmiten más la oscura realidad que se escondió durante años en las empresas de moda, y nos estaríamos engañando a nosotros mismos si dijera que no hay conciencia. El verdadero reto es que esa conciencia se transforme en cambio, y que las marcas de moda incorporen realmente los Principios Rectores como algo habitual

LD: Acaba de comenzar un nuevo reality en tv sobre diseño de moda. Te puede hacer gracia esta pregunta ¿te gustaría participar? ¿Qué opinas de los talent-shows?

VA: Si te soy sincera sí que sé que ha comenzado este reality show sobre moda en nuestro país, pero no lo he visto. Como todo, mi opinión es que va a depender de cómo se enfoque el contenido, la calidad de propio programa. Puede ser una oportunidad para que el tema de la moda sostenible sea el eje conductor, manejado con profesionalidad y veracidad puede ser sin duda una oportunidad para que la audiencia vaya acercándose a la moda sostenible. Sin embargo, también puede que el programa se quede en algo superficial, donde solo importe la estética, y se pierda la oportunidad como te digo de profundizar en la moda sostenible.

El poder de la TV es muy fuerte, pero el contenido debe de ser profesional.

LD: ¿Consideras que la moda sigue favoreciendo la imagen de la persona como objeto?

VA: La moda es una oportunidad para mejorar nuestra calidad de vida. La moda nos distingue como seres únicos, nos conecta con emociones profundas. Hay estudios antropológicos que detallan que el ser humano se colgaba los colmillos de sus presas miles de años antes que desarrollar la agricultura. A mi este dato me parece fascinante  y me hace reflexionar lo siguiente: el ser humano necesita la belleza, y la moda es una oportunidad para expresar esa belleza.

Durante una serie de décadas la moda perdió su esencia, y esto desgraciadamente es bastante reciente. Los destrozos que ha causado este fenómeno son alarmantes, pero por otro lado es ahora cuando todos debemos como marcas crear empresas que no hagan de la moda un simple objeto. Y como consumidores debemos exigir marcas que no lo hagan.

El ser humano necesita la belleza, y la moda es una oportunidad para expresar esa belleza.

LD: Si estuviera en tus manos realizar un cambio estructural en el mercado de la moda ¿por dónde comenzarías?

VA: Empezaría por tres ejes:

  • FORMACIÓN INTENSIVA DE TODOS LO QUE TRABAJAN EN EL SECTOR MODA HACIA LA SOSTENIBILIDAD
  • CAMBIO DE LA BASE DEL DISEÑO, ES EN EL DISEÑO DONDE SE COMIENZA TODO
  • MODELOS DE NEGOCIO HOLISTICOS QUE INCORPOREN A LAS PERSONAS Y EL MEDIOAMBIENTE

LD: En la actualidad estoy segura de que eres consciente de que resultas un icono inspiracional para el emprendimiento en moda sostenible ¿cómo te gustaría gestionar ese activo?

VA: Lourdes, me gusta mucho la forma de esta pregunta…un ícono inspiracional… La verdad es que este tema podría darnos para un par de horas agradables con un té en la mesa.

En esta materia me dicen que suelo pecar de humilde. En mis charlas sobre emprendimiento siempre digo que emprender es un acto donde sientes mucho miedo, pero de alguna manera hay algo que te empuja a conseguir tu sueño. Durante estos 10 años he vivido muchas alegrías con Verdeagua, pero también he pasado por momentos duros, donde sientes que ya no tienes más fuerza. Y como te he comentado paré durante un año, que luego ha resultado una gran decisión de la cual han surgido proyectos apasionantes.

Siempre digo que emprender es un acto donde sientes mucho miedo, pero de alguna manera hay algo que te empuja a conseguir tu sueño.

Yo admiro a muchos iconos en disciplinas muy diferentes, me gusta desde Monet y Matisse, hasta estilistas australianas que publican unos libros maravillosos donde el movimiento slow de la creatividad es el protagonismo. Me inspiran los artesanos de la India, las mujeres en África que cuidan de sus hijos, los filántropos anónimos que hacen que el Amazonas siga vivo. Miles de historias a nuestro alcance que nos inspiran para que nuestras vidas y empresas hagan del mundo un lugar mejor.

Y si, si en definitiva yo puedo contribuir a que otras personas se sientas inspiradas por mi historia, por mis decisiones, y por lo que aporto al mundo, como te comentaba anteriormente, pues entonces me siento feliz y que mi trabajo es reconocido. He renunciado a otras cosas para estar cerca de mis hijos, es complicado tener una empresa que te absorbe, que te apasiona y puedes dedicarle 18 horas al día, y luego estar con tus hijos educándoles. Yo intento mantener un equilibrio entre ambos lugares, trabajo y familia. Para mi es fundamental. Soy muy consciente de ello.

Intento inspirar a través de la narrativa de que se puede tener una empresa con una base sostenible, y a la vez con una identidad visual cuidada y bonita. No es necesario invertir una fortuna en una agencia de comunicación o similar que hace que no te salgan los números a final de mes. Al mismo tiempo que es esencial que el producto o el servicio sea de calidad, coherente y consciente, es importante que las imágenes que transmite tu marca sean buenas. Y eso, con unas herramientas y un aprendizaje, es posible, es lo que pretendo con mis workshops creativos.

Sobre todo, con mi historia, me gustaría inspirar a otras personas a que conecten con su parte creativa. Yo no estudié para ser joyera pero soy autodidacta en la materia, y trabajo con orfebres expertos que aseguran calidad a mis diseños. Obviamente mis estudios me han llevado hasta donde estoy ahora. Y con mi marca quiero que en la medida de lo posible (no se puede ser 100% sostenible, es imposible) sea sostenible, que las partes de la cadena en las que puedo elegir materiales, el sueldo de las personas que trabajan para mí, el envoltorio, las colaboraciones… aporten ese granito de arena.

Aprovecho para contar que una de las partes que más me emocionan de mi trabajo es cuando recibo mensajes dándome las gracias por hacer del mundo un lugar mejor.

LD: ¿Cómo educas a tus hijos en el consumo sostenible? ¿Qué detalles procuras inculcarles por ejemplo para evitar pequeñas “corruptelas”?

VA: En mi caso ha habido unas circunstancias que hacen que mis hijos tengan una sensibilidad especial para la sostenibilidad. Durante 8 años nos fuimos a vivir a un pueblo de 50 habitantes en Segovia, en total contacto con la naturaleza. Ahí tuvimos la oportunidad de explicar a través de la experiencia real lo importante que es cuidar de nuestro entorno, de tirar la basura en cubos de reciclado, de darnos cuenta que hay demasiado plástico en todo lo que nos rodea y cómo debemos buscar otras alternativas.

Detalles como cerrar el grifo mientras te cepillas los dientes, apagar la luz, no poner lavadoras eternas que consumen agua en desmedida, secar la ropa al sol, tener un huerto aunque sea pequeño…

Una de las partes que más me emocionan de mi trabajo es cuando recibo mensajes dándome las gracias por hacer del mundo un lugar mejor

He dedicado muchas horas a enseñar a mis hijos páginas webs de marcas que hacen las “cosas bien”, como decía mi hijo de 6 años al saber que Ecoalf hace ropa con basura.

Y claro, también el verme a mí con mi Verdeagua, que siempre les explico cómo trabajo y por qué.

Un sin fin de pequeñas acciones que hoy día veo como la mejor inversión para el resto de la vida de mis hijos. Justo el otro día me decía mi hijo mayor que cumplirá 13 años en mayo, que las duchas de sus amigos son muy largas, y que deberían saber que no se debe gastar tanta agua de esa forma. Entonces, yo sonrío en secreto.

LD: Con frecuencia hablamos de cómo los modelos y las modelos impactan en los jóvenes, pero los primeros modelos son los padres ¿son conscientes de ello? ¿Es la familia la primera educadora en imagen y estilo de vida?

VA: Efectivamente, muchas veces responsabilizamos a las modelos y los modelos de los comportamientos de nuestros hijos. Considero que sí, que en casa es dónde está el verdadero modelo. La familia es la base y modelo de comportamientos de consumo. Y como padres desde la información y como modelos, podemos favorecer al aprendizaje y desarrollo de los buenos hábitos de consumo. Así como de su corrección. Para que posteriormente se viva de forma natural. Es en casa, donde se forma. No podemos culpar de las influencias negativas que nuestros hijos puedan recibir solo a los medios de comunicación e información. El papel de los padres en el hogar es clave para prevenir y reconducir esas posibles influencias negativas. Sobre todo, con el buen ejemplo. En la propia casa es dónde se dan los primeros pasos para que todo funcione..

LD: ¿Qué consejos darías a los padres y madres a la hora de educar en estilo?

VA: Creo que tenemos a nuestra disponibilidad tantas maneras de transmitir a nuestros hijos la importancia de no malgastar los recursos limitados del planeta, el único que tenemos.

A mí me encanta ese aspecto de la educación. Como padres es fácil responsabilizar a los colegios de la educación de nuestros hijos, y no nos damos cuenta de que es en la propa casa donde más se aprende…

Desde una perspectiva positiva, podemos hacerles partícipes de la responsabilidad conjunta e individual que tenemos como familia, y como individuos. Es una sensación tan placentera el caminar por el bosque y hablar con ellos, contarles con historias que si cuidamos pequeños detalles de la vida cotidiana, el mundo seguirá siendo bello y habrá comida para todos y animales. Y sobre ello, según crece, vas construyendo niveles de complejidad hasta explicarles que la ropa que se ponen tiene un impacto en la sociedad.

Existen libros muy visuales y sencillos que nos dan ideas sostenibles para el hogar, como por ejemplo “Eco-chic home” de Emily Anderson. ¡¡¡Hay cientos!!! Y blogs…

Es en casa, donde se forma. No podemos culpar de las influencias negativas que nuestros hijos puedan recibir solo a los medios de comunicación e información. El papel de los padres en el hogar es clave para prevenir y reconducir esas posibles influencias negativas. Sobre todo, con el buen ejemplo. En la propia casa es dónde se dan los primeros pasos para que todo funcione..

LD: Consejos para las mujeres que queremos emprender después de los 40`.

VA: Llevo una temporada hablando con muchas mujeres del perfil que me indicas, mujeres con 40 años hacia arriba que quieren emprender. Y sabes Lourdes, me encanta. De hecho el día 23 de marzo tengo un coaching creativo con una mujeres que es enfermera, tiene 47 años y me ha contactado por que dice que mi marca le “apasiona” y quiere que le ayude a dar forma sus ideas. Me contaba que no sabe cómo enfocarse. Y me ha pedido ayuda.

¡Ojalá cuando yo empecé alguien me hubiese ayudado así!

Cuando una mujer cumple los 40 tienen una madurez, experiencia y sabiduría que no se tienen a los 20. Y es precisamente esas cualidades adquiridas solo con la vida lo que puede hacer que al empezar con una empresa sea una experiencia gratificante en si misma. Para mí, lo más importante es atreverse, empezar, sentir esa energía que te hace superar las dificultades, saber que es tu proyecto, que en ello está una parte de tu ser.

Con una base buena de organización, y definiendo el modelo de negocio que quieres tener según tus capacidades y tus debilidades, se puede montar una empresa a cualquier edad, y como te digo, la madurez consciente es algo que no se puede comprar, se adquiere con la edad.

 La madurez consciente es algo que no se puede comprar, se adquiere con la edad.

Mil gracias, Virginia, ha sido un placer escucharte, realmente eres un icono inspiracional.

  • Lourdes Delgado es responsable de Tu look habla.
  • Profesora visitante del Centro Textil Sustentable de Argentina y del Centro de Estudios para el Lujo Sustentable.
  • Consultora de estilo de vida.
  • Conferenciante y divulgadora de las ideas que mueven el mundo.
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