Amigos Orfanato Kimbondo: una asociación, un ideal.

AAOK (www.amigosorfanatokimbondo.com) somos una asociación solidaria reciente, que llega inspirada por un espíritu innovador, para cambiar la vida de los niños del Orfanato de Kimbondo (Mama Koko), situado en las afueras de Kinshasa, capital de la República Democrática del Congo.

La asociación se constituyó legalmente en marzo 2017, pero comenzó sus andanzas el año pasado, fruto del viaje al Orfanato de uno de los fundadores, Ismael Hernández, fallecido este año de un cáncer. Otro de los fundadores, Pablo Varela, fue poco después y se enamoró del lugar. “Había leído y oído hablar mucho del Congo, este gran país de 2,5 millones de kilómetros cuadrados, tan grande como Europa occidental. El Congo es mucho más que la atmósfera fascinante de ApocalypseNow y la visión de Joseph Conrad…”, afirma tras su primera experiencia. Se unió también como alma mater de la asociación Esperanza Casal Díez, que ha conseguido grandes aportaciones, pero no pudo acompañarnos en nuestro viaje este año por problemas de salud. Actualmente colaboramos varios jóvenes, que hemos creado una delegación madrileña.

Este Orfanato fue fundado en los años 80 por el Padre Hugo Ríos y la doctora Perna, que comenzaron montando un dispensario médico que hoy es una Pediatría que ofrece servicio gratuito para la población sin medios. La Pediatría y el Orfanato son una misma estructura que subsiste a base de donaciones, lo que dificulta dramáticamente el correcto funcionamiento de la conjunta organización.

El objetivo de nuestra asociación, es ayudar a los niños de este orfanato a superar las limitaciones que les persiguen de nacimiento, para poder ofrecerles una vida digna. “Lo que pretendemos es dejar huella, con hechos, iniciar procesos que puedan ayudar y contribuir de una manera directa y real a la mejor calidad de vida de estas personas”, asegura Pablo Varela. Pero la novedad es que en este proceso, incluimos un proyecto que abarca un ideal de dimensiones mucho mayores: Empezando por cambiarle la vida a estos niños, queremos participar en el CAMBIO SOCIAL MUNDIAL. Les proveemos de material sanitario y escolar, y montamos varios proyectos para su desarrollo educativo y personal, pensando en que estamos haciendo de este mundo un lugar mejor, y no limitando nuestra ambición a nuestra labor en una pequeña población.

He aprendido de muchos congoleños… La dignidad ni siquiera está en tener agua corriente o luz, es algo que gravita por encima de las condiciones materiales. La dignidad tiene mucho que ver con el sentirse querido, esperado.

Pablo Varela cuenta emocionado sobre la situación en Kinshasa, “He aprendido de muchos congoleños… La dignidad ni siquiera está en tener agua corriente o luz, es algo que gravita por encima de las condiciones materiales. La dignidad tiene mucho que ver con el sentirse querido, esperado. Y eso es lo que procuramos hacer también en España con nuestras actividades solidarias, tratando de alentar a las personas una a una; transmitiéndoles -muchas veces sin palabras- que son dignas, que han de luchar por ser mejores madres, mejores hijos, mejores personas”. Impresiona mucho la forma en la que los niños fuertes cuidan de los débiles, los sanos de los enfermos, y cómo respetan y toleran a cada uno sin discriminación alguna. En cuanto den un paso fuera del orfanato, correrán peligro de muerte solo por padecer alguna deformidad, o por tener sobre sus hombros la absurda y maldita etiqueta de “brujo”.

 NUESTROS PROYECTOS: LA EDUCACIÓN COMO BASE PARA TODO

Proyecto deportivo

Todo comenzó con la creación de la escuela FUTBOLIMPIO KIMBONDO tanto en con los niños del orfanato, como en Galicia, con la colaboración de la Fundación Celta de Vigo. La iniciativa “nació para dar una alternativa más educativa al fútbol”, ya que es un ámbito muy importante en la práctica deportiva, para “formar en valores y no sólo en los niños, sino también en los padres, en las familias”, afirma su coordinador, Pablo.

El objetivo primordial es trabajar la educación desde niveles muy básicos y necesarios: disciplina, trabajo en equipo, orden, compañerismo.

En el Orfanato, la escuela se consolidó gracias a la labor del voluntario recientemente fallecido, Ismael Hernández. El objetivo primordial es trabajar la educación desde niveles muy básicos y necesarios: disciplina, trabajo en equipo, orden, compañerismo. Darles a los niños un motivo por el que esforzarse, motivándolos para seguir adelante a pesar de los dramas que asolan sus vidas, evitando los caminos cochambrosos de la calle, y con el apoyo de sus compañeros.

 

Proyecto sanitario

Por un lado la escalofriante escasez de medios de prevención sanitaria, y por otro la falta de conciencia que hace ignorar  toda costumbre higiénica.

Las condiciones de higiene a las que viven sometidas los congoleños son escandalosas. El origen del problema tiene una doble vertiente: por un lado la escalofriante escasez de medios de prevención sanitaria, y por otro la alarmante falta de concienciación respecto a los riesgos a los que se exponen, ignorando el uso de toda costumbre higiénica.

El suelo de la capital congoleña, es una capa de basura. El suelo del Orfanato no es mucho más limpio. Los niños se meten constantemente en la boca residuos de cartones, cristales, plásticos… Luego no se lavan las manos ni siquiera cuando van a comer, lo que también hacen con las manos. Se pasan el día jugando en una arena sucia, plagada de una especie de pulga, la tunga penetrans, que se les incrusta bajo las uñas para comerse su piel y poner huevos. Para eliminar esta pulga, las niñas más mayores arrancan la piel con una cuchilla de afeitar (cogida del suelo, usada a diario para todos los niños), y sacan la pulga con un palo de bambú afilado. Es indispensable que los niños sean educados en costumbres sanitarias básicas, y que sean provistos, tanto ellos como la Pediatría anexa, de material sanitario estéril de calidad.

Y por supuesto, esta falta de higiene contribuye a la desmesurada propagación de enfermedades. El voluntario y miembro de la Asociación fallecido de cáncer Ismael Hernández, dijo al respecto “Cada mes mueren en el orfanato y en el hospital de pediatría unos siete niños. Las condiciones de vida son muy duras, y con la malaria y la tuberculosis caen como moscas. Es algo terrible”

Proyecto académico

Nuestra misión debe ser combatir la desmotivación severa, y brindarles una formación adecuada a cada uno de los 56 niños en los que hemos empezado a centrarnos.

En el Orfanato de Kimbondo todos los niños tienen la oportunidad de ir a la escuela. El gran problema educativo, es que los niños no reciben ningún tipo de estímulo para estudiar y salir adelante… Muchos niños viven allí desde que tienen memoria, y no han recibido más cariño que el de los voluntarios que pasan por ahí puntualmente, y qué decir de motivación estudiantil. En cuanto das un paso dentro del recinto del Orfanato, ya tienes una horda de niños colgando de cada dedo, ¡deseando que les mimes y les prestes atención!

Todos te hacen caso hasta que sacas un libro. En nuestro campo de trabajo de agosto 2017, realizamos un perfil individualizado a los 56 niños de los que nos encargábamos, y de esa cifra situada en el margen de los 7 a 13 años, más de la mitad no se sabían ni el abecedario, y solo 5 sabían leer. Les preguntamos qué querían ser de mayores, y la inmensa mayoría respondía improvisando sobre la marcha. Casi todos quieren ser doctores, que es la profesión bien valorada que tienen más cerca, en la Pediatría. Por eso nos marcamos como objetivo el acompañar a cada niño en su desarrollo personal y pedagógico, con el fin supremo de ayudarles a encontrar su VOCACIÓN, para que salgan del Orfanato con una meta en la vida, y que sean felices trabajando si es posible en algo que además de darles de comer les guste.

Para ello, uno de los voluntarios que vino al campo de trabajo en agosto, Rafa Martín, miembro de la asociación, se quedará allí por lo menos hasta mayo, con probable continuación. Pero cuando se vaya, habrá podido montar un equipo de voluntarios locales que ayudan a los niños con los deberes, y con lo que necesiten. Estos voluntarios son los mayores del orfanato, que están en secundaria, ¡o incluso en la universidad! Has leído bien, sí. El Padre Hugo consiguió unas becas universitarias, y este año ha empezado la primera promoción. Pero claro, no todos pueden y quieren ir a la universidad… Nuestra misión debe ser combatir la desmotivación severa, y brindarles una formación adecuada a cada uno de los 56 niños en los que hemos empezado a centrarnos. Ya sea una carrera universitaria, oficio de artesanía, agricultura, hostelería…

Es un trabajo complejo y largo el que tenemos por delante pero, ¡¡no pararemos hasta ver a nuestros niños sanos y con una meta clarividente en su vida!!

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