La sorprendente receta de una política experimentada

Las mujeres creíamos que la época de Marilyn Monroe estaba superada. Nadie duda de que el icónico modelo de rubia que se hace la tonta era su mejor papel, pero lo que nunca se me habría ocurrido pensar es que este fuera el papel elegido también por algunas mujeres políticas españolas para conseguir, según sus propias palabras, mayores favores de los hombres en las reuniones. Pensábamos que el mito de hacerse la rubia se quedaba en las películas de Marilyn o Pamela Anderson.

Creo que el resto somos idealistas, de esas que piensan que hacerse la tonta no casa con el respeto que reclama la mujer, y que puede conseguir las cosas por la inteligencia de sus ideas y exposiciones, por su brillante trabajo y sin embargo, parece que en política todo vale.

Cristina Cifuentes, si señores, la presidenta de la comunidad de Madrid, afirmaba en una entrevista para SModa hace unos días que cuando “un hombre va a un acto, la noticia es lo que dice, y cuando va una política, a veces se destaca más lo que lleva puesto”, quizás porque lo que lleva puesto destaca más que los trajes de los señores, y por desgracia, más que lo que dice.

Añadía … “lo que yo pretendo con la imagen es simplemente mostrarme como soy”.  Palabras que si se ponen a continuación de la guinda final del pastel nos dejan atónitos de asombro: “cuando te reúnes con hombres y te haces la rubia pero sin bajar la guardia consigues muchísimo más”.

Sus compañeros de partido deberían estar por lo menos indignados, menudo perfil masculino que les ha regalado. Sus amigas feministas supongo que lo estarán también…y creo que las mujeres, en general, lo estamos.

La inteligencia también queda manifiesta en otra frase mítica con la que según parece les gusta bromear: “no hay reunión sin tacón” ya que defienden que “está bien frivolizar en algunas situaciones”, y esto puede ser incluso una buena salida, sobretodo cuando no se sabe que decir o estas de copas, pero da mucho que pensar cuando se trabaja por el beneficio de un país.

Terminaba explicando que hacerse la tonta es hacer que no te enteras, por si no lo sabía el personal, pero las connotaciones de rubia tonta suelen ir unidas al uso de ciertas armas de la mujer para con los hombres que, explotadas convenientemente parecen proporcionar, según sus palabras, resultados positivos. Si Marilyn conseguía que la hiciesen caso, ella parece conseguir lo que quiere en las reuniones. Quizás para algunos pueda incluso llegar a parecer pretenciosa e incluso con algún toque de vanidad … dejamos en el aire lo que querrá decir, aunque resultaría triste pensar que sus logros hayan sido resultado de estas artes.

 

Fotografía El Mundo

 

 

 

 

 

 

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