Mujeres

Empieza marzo y junto con los rayos de sol, comienzan los mensajes del día de la mujer. Me vienen a la mente las mujeres de todo el mundo, trabajadoras externas o no, ya que la apostilla de trabajadora creo que es inherente a la mujer y no conozco a ninguna que se jubile, o que cuando lo haga laboralmente no tenga nada que hacer. También me vienen a la mente todas las mujeres del mundo que no pueden celebrar que lo son y para las cuales, ser mujer es la causa de su pobreza, su falta de libertad, e incluso la pérdida de su dignidad.

Halimo es una de los cientos de refugiados que llegó a Gode (Etiopía) en diciembre de 2015. Era madre de familia, tenía cinco hijos pequeños. Cuando el padre Cristopher se la encontró en el campamento, a las afueras de Gode estaba recostada sobre una esfera, debajo de unas ramas; jadeaba pesadamente; mirada vidriosa; el sol achicharraba a más de 40 ºC y apenas tenía unas telas y harapos sujetados con unas ramas para guarecerse.

A su alrededor estaban acurrucados sus hijos, asustados, hambrientos, sedientos, los labios secos y resquebrajados.

En palabras del padre Cristopher, eran más un océano de desoladora miseria, así que la llevaron al hospitalillo de Gode. Y a parte de otros muchos males, el diagnóstico fue tajante: Halimo padecía el grado más terminal de tuberculosis.

El padre Christoher asumió el compromiso, como último intento por salvarle la vida, de llevarle todas las mañanas los medicamentos indicados en el hospital. Y así hizo, tenía que agacharse casi en cunclillas para entrar por el estrechísimo boquete, y allí estaba, tumbada en un sucio jergón, un cuerpo esquelético. En su chocita, por llamarlo de alguna manera…no había nada, apenas una olla mugrienta y un viejo envase de aceite vacío, para llevar la sucísima agua del río.

Una de las mañanas, al llegar a darle la medicina, le preguntó si había comido algo y Halimo contestó que no, porque era el Ramadán. Así que la medicina era fortísima y ella pasaba todo el día sin comer nada. A pesar de ir a hablar con el Sheck del poblado (líder religioso), para que comiera y se lo explicara, ella siguió sin hacer caso. Diluviaba y las riadas de fango corrían tanto por fuera como por dentro de la choza. los niños estaban arremolinados junto a su madre y empapados. Ante la pregunta del Padre de si había comido esta vez, ella contestó que no, pero esta vez fue por que no tenían nada para comer ya que la lluvia había estropeado la poca harina de maíz que les quedaba.

Halimo fue recuperándose poco a poco.

Personas como el padre Christopher dan su vida para ayudar a mujeres como Halimo, y por muchas otras muchas, víctimas de la prostitución en Etiopía. Y junto a ellas, salva a sus hijos. http://www.missionmercy.org/

“Los derechos de la mujer son simplemente derechos humanos”

Fotografía El País. Caddy Adzuda

Caddy Adzuba, periodista, denuncia la violencia sexual contra la mujer en su país, el Congo. Se juega la vida cada día para alzar su voz contra el silencio internacional sobre el drama que sufren las miles de mujeres violadas en su país, usándose la violencia sexual contra ellas como un “arma de guerra”.

“Los que planifican la guerra violan a las mujeres y así ahorran munición”

Caddy quiere hacer visible esta situación y su objetivo es conseguir la reinserción laboral de las mujeres también, que lleguen a tener un trabajo digno. Desde Radio Okapi, una iniciativa de Naciones Unidas, trabaja para ello. En sus propias palabras “la sociedad internacional está ante un genocidio planificado contra las mujeres que se está convirtiendo en un feminicidio, que además desestabiliza la sociedad ya que la mujer es el eje principal de la comunidad en el Congo al ser el pilar fundamental de la familia y la que busca la forma en que supervive y se alimenta.”

En Afganistán aumenta el número de encarcelamientos de mujeres por los llamados crímenes “morales”, considerados como tales, la huida de casa por un matrimonio forzoso, por haber sufrido abusos muchas veces por miembros incluso de la familia, o bien por ser acusadas de adulterio, a pesar que en la mayoría de los casos lo que habían sufrido eran violaciones.

Amnistía Internacional avisaba hoy de la absolución, todavía no la liberación, de Bassema, una mujer yazidí, que había sido secuestrada por Daesh y ahora se enfrentaba a una denuncia por terrorismo del gobierno de Kurdistán.

Situaciones como estas nos recuerdan el poco valor que sigue teniendo la mujer realmente en el mundo. Unámonos para que estas situaciones desaparezcan y no haya distinción entre ser mujer o ser hombre en el mundo, ojalá desapareciera el mal, pero centremos nuestro objetivo en que hombres y mujeres, podamos disfrutar por igual de los derechos inherentes a nuestra dignidad humana, y no haya ningún tipo de discriminación.

Hayfa Sdiri, activista juvenil de 16 años,  al igual que muchas mujeres que sufren la pobreza, desigualdad, abusos y maltrato en el mundo, tiene un sueño, y confiemos en que no tarde mucho en cumplirse. Pero para ello hace falta que muchos trabajemos de verdad, sin gorros rosas ni “postureo”, ya que es gracias a la labor de personas como el padre Christopher o como Caddy Adzuba, que se juegan la vida, por la que muchas mujeres tienen una oportunidad.

“Los señores de Compromís y Podemos, con la abstención de Ciudadanos, deciden que ayudar a las mujeres que lo necesitan a que tengan  una oportunidad es machista”.

La conferencia de Beiging en 1995, abrió los ojos al mundo, ya que muchos países empezaron a reconocer los derechos de la mujer como derechos humanos. Pero es triste que actualmente haya todavía muchos países lejos de conseguir esta igualdad. Pero la igualdad que no se consigue sin tener en cuenta las características de cada uno. Recientemente se ha anulado la Ley de Protección a la maternidad en la comunidad valenciana, ley que se aprobó gracias a una iniciativa legislativa popular, es decir que la pidió el pueblo con 85.000 firmas, cuando eran necesarias sólo 50.000. Son diariamente víctimas de abandono tantas mujeres que deciden ser madres… y sin embargo los señores de Compromís y Podemos, con la abstención de Ciudadanos, deciden que ayudarlas a que tengan una oportunidad es machista. Pero las cuotas ¿qué son entonces?, sin duda machistas y proteccionistas siguiendo su lenguaje.

Pero la reivindicación de los derechos de la mujer es simple, es la reivindicación de derechos por nuestra dignidad humana, todo lo demás sobra. Y en esta reivindicación no debemos traicionar a nuestra esencia femenina, sino defenderla valorando nuestra aportación en la construcción de la sociedad y luchando todos juntos por un mundo mejor…y más justo. Porque la justicia no es dar a todos por igual, sino en función de lo que se necesita.

 

“Prefiero no decir mi edad a la gente en un principio. No suelen tomarme en serio cuando les digo que soy una mujer joven. 

Si miras las leyes escritas en Túnez, todo apunta a la igualdad. En ningún sitio se dice que las mujeres no puedan estudiar o trabajar. Pero existen límites. Si te ven como alguien demasiado atrevida, que trata de romper con estereotipos o el techo de cristal, podrías ser un problema. 

He creado Entr@crush, un nuevo tipo de plataforma en línea para la juventud tunecina con proyectos empresariales, para que pueda relacionarse con gente con ideas afines, donantes y personas empresarias. Ofrece cursos de aprendizaje virtual en una variedad de temas, desde la gestión y la contabilidad hasta la comunicación, con el fin de preparar a las personas jóvenes y emprendedoras. Reúne a donantes y a jóvenes empresarias y empresarios. Es una iniciativa sin ánimo de lucro, desarrollada por sólo cinco personas y prácticamente sin capital alguno. Hemos encontrado a personas voluntarias dispuestas a ofrecer sus conocimientos gratuitamente. 

Para las mujeres que viven fuera de las ciudades, puede ser una forma de dar el primer paso para conseguir habilidades y montar negocios sin tener que viajar a la ciudad, ya que todo se hace en línea. 

Quiero despertarme un día y descubrir que la igualdad de género es una realidad. Ese día, me quedaré fuera hasta tarde. Me vestiré como me dé la gana, sin tener que preocuparme por ser acosada. Seré libre de vivir sola si me apetece. Ganaré tanto dinero como gana un hombre”. 

– See more at: http://www.unwomen.org/es/news/stories/2017/2/from-where-i-stand-hayfa-sdiri#sthash.dTn4MfdS.dpuf

 

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